La súbita e inesperada aparición en
el ámbito musical, fue el factor que delineo el fin de una era y el comienzo de
otra, la fulminante detonación del mambo borro del mapa los remanentes del tango
( de moda en esa época ),la rumba y la conga en el mundo entero- solo- solito Dámaso
Pérez Prado, el autentico y mundialmente reconocido como “ Rey del Mambo”
El dinámico músico cubano, dio con la
fórmula del mambo después de haber experimentado con extraños arreglos que no
lograban materializarse, estos experimentos los realizaba con la Casino de la
Playa, siempre mantuvo su pensamiento en hacer otro tipo de música. Sus ideas
daban vuelta en su mente y en cada toque al parecer se cumplía parte de ese
objetivo, tuvo algunas ideas imprecisas sobre estribillos entrelazados, hasta
que finalmente-Eureka- dio con los riffs del swing, (equivalente al ostinato e
la música clásica), acentuados con los complementarios contra cantos de
disonantes trompetas, todo esto puede detectarse
en sus primeros mambos populares-Que rico el mambo- y los mambos 5 y 8, todos
grabados en México en 1949. Al editarse en estados Unidos. Que rico el
Mambo-Mambo Jambo-, la venta fue de 4.5 millones de discos vendidos solo en
USA.
En 1967, escribió Aníbal Nazoa. “El
mambo es posiblemente el fenómeno más interesante que se haya producido en la
historia de la música de baile contemporánea”. Lo cual expreso para puntualizar
que su preeminencia en el mundo se le debe fundamentalmente a Dámaso Pérez
Prado…cuya originalidad lo sitúa al lado de importantes individualidades del
siglo 20, con Picasso y Stravinsky, quien lo visito en el Crescendo de Los Ángeles
donde tocaba Pérez Prado, para manifestarse personalmente que él había ido a “
conocer al hombre que lo había desplazado como el músico más importante del
siglo “, mas tarde el maestro Sergio Celebidache declaro a la prensa caraqueña
que Pérez Prado se convirtió en el músico más original del panorama musical
mundial.
Aparte de los ya olvidados y apurados
temas que con algún estribillo escribieron semanalmente los hermanos Israel
“Cachao “y Orestes López para complacer las peticiones de las diferentes “
sociedades “ en La Habana. Orestes, compuso un tema llamado mambo, que no era
más que un montuno sincopado que interpretaban violines, mientras el coro decía
“ mambo”!, se repetía cuatro veces y un bis antes del solo de piano con el que
solía terminar sus danzones, su instrumentación era la de la sabrosa pero débil
charanga, que no guardaba la necesaria potencia del brass band usado luego por
Pérez Prado, cuyos arreglos descansan en los cargados riffs sincopados de los
saxos y las puntuaciones complementarias de las trompetas que son la esencia
instrumental del mambo.
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