miércoles, 21 de junio de 2023

GABRIEL GARCIA MARQUEZ, SUS ULTIMOS DIAS

 

       Los últimos días de Gabriel García Márquez:

<<Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, alude sin tapujos a la demencia senil que acompañó al Premio Nobel colombiano en sus últimos años.

“No se dijo públicamente pero, como no se recluía, todo el que lo trató se dio cuenta.

Él se vestía y comía, pero ya no reconocía a nadie”.

Leía sus propios libros, que no recordaba haber escrito:

“Hubo dos etapas. Primero, los leía sabiendo que eran suyos, pero absolutamente sorprendido de no acordarse de nada, decía ‘¿de dónde carajo salió todo eso?’.

Luego, ya leía entendiendo poquísimo y no se daba cuenta de que era su libro hasta el final, cuando veía su foto en la contraportada”.

Hubo momentos incluso en que “recordaba a su esposa pero llegó a creer que la mujer que tenía frente a él era una impostora”.

En otra ocasión, “pidió ir a ver a su padre, ‘yo tengo una cama junto a él’, decía, y se refería en realidad a su abuelo, que lo cuidó de niño y, en efecto, entonces dormía en un colchón en el suelo junto a la cama de aquel hombre, al que no veía... ¡desde 1935!”>>. Xavi Ayén

HECTOR LAVOE, EL CANTANTE-LA MELODIA,SALVARON A LAVOE

 

           

El Cantante: La Melodía y Letra que Salvó a Héctor Lavoe.
En los anales de la música salsa, hay una melodía que resuena con una fuerza especial, una canción que se convirtió en el faro de esperanza para un artista al borde del abismo. Esta es la historia de "El Cantante", la canción que rescató la carrera del legendario Héctor Lavoe y se convirtió en un himno para los amantes de la salsa en todo el mundo.
Corría el año 1978, y Héctor Lavoe, una vez el rey indiscutible de la salsa, se encontraba en uno de los momentos más oscuros de su vida. Consumido por las drogas y el alcohol, su carrera parecía estar llegando a su fin. Pero en medio de la tormenta, surgió una luz inesperada.
Rubén Blades, un compañero de la orquesta de Willy Colón, había escrito una canción. No era una canción cualquiera, sino una que hablaba de la vida de un cantante famoso, un personaje que, a pesar de sus propias luchas, siempre debía estar listo para dar un espectáculo. Blades había escrito la canción para sí mismo, pero el destino tenía otros planes.
Willy Colón, viendo la situación de Lavoe, propuso a Blades ceder la canción a Héctor. La esperanza era que esta canción pudiera ser la fórmula mágica que reviviera su carrera. Y así fue.
"El Cantante" se convirtió en un éxito rotundo, una canción que se convirtió en sinónimo de Héctor Lavoe. El álbum "Comedia", donde se incluyó la canción, recibió el disco de oro por sus excelentes ventas, y la carrera de Lavoe volvió a florecer.
Años después, Blades admitió que su decisión de ceder la canción no fue solo un acto de generosidad hacia un amigo en apuros. También reconoció que había un sentimiento en su corazón de que solo Héctor Lavoe podía darle a la canción el toque de dolor profundo y silencioso que necesitaba.
“El Cantante" sigue siendo una de las canciones más emblemáticas de la salsa. Sin saberlo, Rubén Blades había escrito la canción perfecta para Héctor Lavoe, una canción que se convirtió en la melodía de la redención para un ícono de la salsa.

RIXIO AGUIRRE. 27 DICIEMBRE 1945-..29 JULIO 2006

 

       

Adiós a Rixio Aguirre
Otra noticia enluta al mundo de la gaita esta semana: la noche del miércoles 21 de junio de 2006, en la ciudad de Valencia, se apagó el golpe tradicional de Rixio Benito Aguirre González.
Rixio, el quinto de siete hermanos, había nacido el 27 de diciembre de 1945 en el seno del hogar formado por Luis Ángel Aguirre e Ida Cira González, que a su vez procrearon a Luis Esteban, Jesús, Alfonso, Ricardo, Renato y Alves.
Se inició en la gaita en 1962, cuando ingresa junto a sus hermanos Ricardo, Renato y Alves a Los Cardenales, a los que posteriormente, y tras la división sufrida ese mismo año, se les agregaría el “Del Éxito”, una recomendación del propio Ricardo Aguirre “El Monumental”.
A Rixio Aguirre e le reconoce la prolífica composición e interpretación de gaitas tradicionales, entre las cuales destaca “Golpe Tradicional”, grabado por su hermano Ricardo, en 1963.
Fue en el conjunto Saladillo en el cual se consagró como cuatrista, compositor e intérprete, al lado de figuras como Leandro Soto, Moisés Martínez, Nerio Ríos, Ciro Villalobos, Nerio Matheus, José “Bolita” Ríos, su hermanos Ricardo y Renato Aguirre, Germán Ávila, Ramón Quintero, Carlos Barboza, Elio Fernández, Mauricio Villalobos, y Jesús Barrios.
Posteriormente sería integrante de Los Monumentales, Los Morillo y Rincón Morales. “Déjame cantar”, “Virgen de San Juan de Dios”, “Homenaje a Eurípides Romero”, “A Cuba”, “La Sabrosita”, “La Raya Güi-Güi” y “El Maracuchito” son parte del legado de Rixio Aguirre, quien a pesar de haberse residenciado en la ciudad de Valencia, en el estado Carabobo, se había mantenido muy cercano al movimiento gaitero en nuestro estado.

UN YUKPA TE CUENTA eUKPAIL ROLLO YUKPA

       

         

 

       “El primer atentado contra los indígenas es idealizarnos. El segundo es no entender que hay muchas maneras de ser yukpa. Si un indio te habla como yo, le dicen: ‘Ese no es indio’. Pero mi abuelito pescador me enseñó filosofía griega”, ironiza Juan Carlos La Rosa, yukpa mestizo y activista de derechos humanos (perfil de Amnistía Internacional).

 Conversamos con él sobre por qué los yukpas de la Sierra de Perijá (Zulia) han aparecido frecuentemente en las Arepitas de semanas recientes y, casi siempre, por manifestaciones que generan molestias en otros zulianos o terminan con violencia.

—Las protestas de los yukpas en realidad no empezaron en 2023. ¿Cuáles son las raíces de su malestar? 
Cuando Chávez llega al poder, los yukpas estaban en un abandono exponencial. Se les había despojado de sus terrenos planos y vivían en una resistencia precaria en las montañas. Con Chávez se genera toda una serie de esperanzas que, hay que decirlo, resultaron incumplidas y fallidas. No todos los pueblos indígenas están en crecimiento demográfico, algunos decrecen, pero los yukpas, por su estructura social híbrida (patriarcal y matriarcal), están creciendo. 

El chavismo les ha dado ayudas que en realidad no son para ayudar, sino para construir dependencia. Pero eso ha ocurrido, en realidad, con todos los venezolanos. El hambre y la mendicidad son el resultado de una manera de relacionarse con los yukpas, a los que se les impusieron planes de siembra sin asesoramiento técnico ni comprensión cultural. 

En Zulia, el problema de los yukpas se estudia militarmente: existe una sala situacional militar con un plan yukpa, para asignarles bolsas de comida, casas mal hechas e incluso un liderazgo indígena impuesto. Los yukpas ni siquiera tenemos “caciques”. No es una palabra nuestra, sino colonial. 

La palabra más adecuada para un líder yukpa es yuatpu, empezando por ahí.

—No hay una crisis humanitaria yukpa, como usted dice, sino una crisis humanitaria de todos los venezolanos. ¿Por dónde podría empezar una solución para los yukpas?

—Por lo que se nos enseña en la escuela: cumplir y hacer cumplir las leyes. A los yukpas se le restringe el derecho a la libre circulación y al movimiento de sus mercancías por el territorio nacional. Como todo grupo humano, los yukpas tienen necesidades. Hay otro derecho que le preocupa mucho al Estado: el de la protesta. Si a mí me dejan movilizarme hasta una ciudad, ¿por qué no voy a protestar allí por mi ausencia de vialidad, por mi derecho a la demarcación de tierras y sobre todo a la autodemarcación? 

El yukpa es visto solo como un problema. Hemos sido víctimas de derechos humanos, pero no somos solamente víctimas. Somos mucho más que eso. Tenemos una riqueza social, idiomática y etnobotánica. 

En la Sierra de Perijá somos los guardianes del agua, tenemos conocimientos para su preservación. 

Si nos dejan, podemos ayudar al resto de los venezolanos.

—Más allá del problema actual, ¿qué caracteriza culturalmente a los yukpas?

—Tenemos una raíz caribe compartida con pueblos de otras partes de Venezuela, como los yekuanas y los pemones. Eso nos diferencia, por ejemplo, de los wayúu de aquí del Zulia. Los yukpas hemos desarrollado ciclos migratorios fuertes y una visión territorial desvinculada del concepto occidental de la productividad agraria, y esa es una de las claves para entender sus problemas actuales.

Probablemente hay una manera de ser caribe que genera conflictos entre nuestros propios líderes. El gobierno lo sabe y lo usa de manera alevosa para generar divisiones y luego aparecer como supuesto intermediario. Pareciera que estamos hechos para pelear, pero cuando nos conoces, encuentras a un pueblo amable y de buen trato. 

—¿Los yukpas son personas más conflictivas o violentas que los demás?

—Nuestra violencia es construida. Nuestra hambre es construida. Hay otros actores violentos en la región: la clase ganadera del Sur del Lago de Maracaibo generalmente ha tenido una visión muy racista hacia los yukpas que viene desde la colonia. 

Ese racismo ha sido por igual chavista y opositor, y con frecuencia es muy difícil imaginar su magnitud fuera de Zulia. 

Los yukpas somos un espejo en el que pueden verse el resto de los venezolanos: se nos aplicó también un modelo de minería (en nuestro caso del carbón), de extracción, de despojo y de devastación. Como todos los pueblos, tenemos características buenas y otras difíciles. 

Somos una sociedad compleja y diversa. 

Hay yukpas en los que yo no confío, por ejemplo, los que trabajan con el Ministerio para los Pueblos Indígenas. 

Si arrinconas a un pueblo y le arrebatas su identidad y economía, lo conviertes por definición en un pueblo delincuente. 

Todo lo que haces es ilegal: matas gente, robas ganado, eres un flojo que no trabaja. 

Nosotros teníamos un líder asesinado, Sabino Romero, al que veías en una hamaca a las 10:00 de la mañana. 

Lo que los visitantes no sabían es que ese yukpa se había parado a cosechar desde las 3 de la madrugada.      

LA VINO TINTO EN EL CAMINO AL MUNDIAL. 2025.

      


20 h
 
Las últimas pruebas de “Bocha” Batista: Laboratorio Vinotinto sin protección...
Luis Vílchez @lvilchez8.- La etapa de ensayo y error sin penalización concluyó. A diferencia del arranque de las eliminatorias de Rusia 2018 o Catar 2022, el entrenador de turno, Fernando Batista, sí tuvo amistosos. Al principio como asistente técnico de José Néstor Pekerman. Ahí tuvo las victorias sobre: Malta (1-0), Arabia Saudita (1-0), Emiratos Árabes Unidos (4-0) y Siria (2-1). Un empate ante Panamá (2-2) y la caída versus Islandia (1-0). En ese rol también estuvo en el cierre del Premundial con el lauro ante Bolivia (4-1) y los resbalones ante: Uruguay (4-1), Argentina (3-0) y Colombia (1-0). Como DT principal acumula resultados positivos: Arabia Saudita (2-1), Uzbekistán (1-1), Honduras (1-0) y Guatemala (1-0). Pero ahora viene lo importante: la ruta a la Copa del Mundo 2026.
Al ser un proceso a largo plazo, donde se buscan cambios estructurales en el balompié criollo, siempre se estará en un laboratorio. Sin contar lo variable que es el fútbol por las lesiones y los estados de forma de los jugadores seleccionables. Nunca se termina la etapa de ensayo y error; sin embargo, en la Eliminatoria se hace sin bata, sin lentes de protección y sin guantes.

Se está totalmente expuesto a que, si la probeta o pipeta explotan, el daño dejará cicatrices. En la eliminatoria de CONMEBOL el margen de error es poco y “Bocha” Batista aún está en proceso de conocer a los elementos con los que cuentan, mientras intenta buscar la fórmula para sacar su mejor versión.

Sin olvidar que el estratega está haciendo la transición de un exitoso DT de categorías formativas a una selección absoluta.
En este proceso ha hecho debutar a varios en la absoluta: Jean Franco Fuentes (26 años), Daniel Pereira 22 años), Alejandro Marqués (22 años), Jon Aramburu (20 años), Brayan Alcocer (17 años) y David Martínez (17 años). Aunque aún le da vitalidad a las tres R: Rondón, Rincón y Rosales. Incluso se puede agregar que en los cuatro partidos amistosos de “Bocha”, solo Salomón Rondón y Yordan Osorio fueron titulares en todos. Indiferentemente del uso de un 4-4-2, 3-4-3, 4-1-4-1, 4-3-3, o el número telefónico que se le quiera poner.
A lo largo del ciclo irá incorporando a jugadores de la sub-23 (Maurice Revello y Preolímpico), sub-20 (Sudamericano que viene) y sub-17 (Mundial y Sudamericano de 2025). Pero en lo inmediato está puesta la mente en la visita a Colombia. Con el aumento de cupos de 4,5 a 6,5 no debe ser una calamidad irse con las manos vacías de Bogotá o Barranquilla. Pero al ser un clásico tiene un valor simbólico diferente. Por eso se exigirá competir y rascar un punto de suelo cafetero. Luego se recibe a Paraguay, donde no hay margen de error. La ruta a Estados Unidos, México y Canadá te demanda quedar por encima de Bolivia, Perú, Chile y la Albirroja. Un duelo más que directo y de local. No hay excusas de ensayos.

El Premundial es largo, pero te puedes descolgar de la pelea en los primeros compases, como ha pasado en las dos últimas oportunidades.
Sea quien fuera el entrenador, las clasificatorias de CONMEBOL son un camino lleno de vidrios rotos y equipos como Venezuela andan descalzos por esa vía. Brasil tiene unas botas industriales, por eso se da el lujo de regalar 2023, mientras espera a Carlo Ancelotti. El primer paso es competir, ya que rumbo a Rusia y Catar solo se participó.

Se debe recuperar ese espíritu guerrero que se apagó luego de la ruta a Brasil 2014 y solo avivó en las Copas América de 2016 y 2019, pero de a ratos.
Honduras y Guatemala no son los mejores termómetros. Podemos ver los amistosos con una paleta de colores como una película de Wes Anderson. Que se ganó y se mantuvo el arco en cero. Otros buscarán sangre como si fueran Quentin Tarantino.

Que se fallaron una gran cantidad de goles y que se vieron fisuras en la defensa ante ataques de poca monta. Como todo en la vida y en el fútbol, ambos tendrán un poco de razón.
Sin embargo, la Vinotinto de “Bocha” Batista es un platillo que aún no ha entrado ni al horno. Todos tenemos hambre de Mundial, pero todo está crudo. Es lo natural. Más en un país que es una cocina sin los mejores ingredientes y ni instrumentos.

La paciencia y la resiliencia tiene que ser banderas en este ciclo, mientras el electrocardiograma del proceso de señales de vida. No es mantener un proceso por hacerlo. Eso sería más nocivo que las prisas de cambiarlo por inmediatismo.
Lo intangible es lo primero que debe cimentar este ciclo. El buen ambiente en el camerino y la ganas de ser convocado. Que ir a la selección sea motivo de alegría y no de tomarte una atamel. Luego recuperar esa “irreverencia” y “cuchillo entre los dientes” que subió el techo competitivo del combinado patrio.

Creer en su potencial y asimilar que no menos que nadie, una tarea nada sencilla en un grupo, que al igual que el meme, tiene muchos recuerdos de Vietnam. Eso conducirá a reconectar con esta nueva Venezuela, que tiene hinchas dentro y fuera de ella. El proceso migratorio comenzó rumbo a Rusia y se consolidó en Catar. Ahora, sin pandemia, se debe hacer sentir de visitante. A falta de Cadivi para viajar, los migrantes son los mejores embajadores. Tener una selección de la gente.

El cambio de Givova para regresar con Adidas u otra marca de renombre puede ayudar simbólicamente con eso.
Luego viene la pizarra de Batista. Que tiene que llevar adelante un recambio generacional. Sacar los últimos cartuchos de los Rincón, Rosales y Rondón. Buscar la mejor versión de los subcampeones del Mundo sub-20 de 2017, que son la base de la selección y están consolidados, casos de Yangel Herrera, Yeferson Soteldo o Nahuel Ferraresi.

Consolidar chamos como Andrés Romero, Yerson Ronaldo Chacón, Telasco Segovia, entre otros. Abrirle la puerta a talento emergente como Juan Arango Tortolero y David Martínez. Entre sus planteamientos y el material que tiene, buscar competir.

Si falla, le meterá una roca a su mochila de viaje, en el acto de senderismo que es ir a un Mundial.

Muchas tareas. Por eso, antes que explote una pipeta, debe ir paso a paso. Es genial ser protagonistas y buscar el arco rival en pocos toques. Presionar alto. No vivir en repliegues y empotrados en propio arco. Pero al principio tocará. Rafael Dudamel verbalizó en Conexión Goleadora la intención de usar a tres centrales. José Peseiro la materializó. José Néstor Pekerman la retomó y Batista le puede dar continuidad.


Una forma de ir al ataque y resguardarse las espaldas, pero con un tic más conservador que ofensivo. Abróchense los cinturones, que, en la inestable Venezuela, siempre vienen curvas. Solo el proceso dirá si se llega a la meta en 2026 o en 2030, o, por el contrario, nunca se salió de la casilla de salida  

YULIMAR ROJAS. 21 JUNIO 2023,RUMBO cac.eL sALVADOR

         

La atleta venezolana Yulimar Rojas lo ha ganado todo en los últimos seis años, pero ahora que ha comenzado su andadura a los de París 2024 tiene un anhelo inicial: hacerse con el oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que comienzan el 23 de junio, en San Salvador y Santo Domingo.
Días atrás, la reina del triple salto abrió su propia temporada con un vuelo de 14,96 metros en la Liga Iberdrola de España, y el 15 de junio repitió su rutina de triunfos con un registro de 14,91 durante la etapa de la Liga Diamante celebrada en el estadio Bislett de Oslo (Noruega).
Según explicó su equipo a EFE, la atleta saltará en San Salvador para cumplir un «anhelo personal», pues quiere agregar el oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe a su palmarés.
Hasta ahora, su única participación en este torneo tuvo lugar en México, en 2014, cuando quedó en la cuarta posición, un puesto que hoy hace ruido en su historial lleno de oros.
El Comité Olímpico Venezolano (COV) ha celebrado la decisión de ‘la reina’ de liderar al país en la cita regional, en la que esperan que consiga, además de la dorada, la clasificación para los Juegos Olímpicos del próximo año.