Connotado locutor deportivo del Zulia, considerado el mejor en la región y uno de los grandes del país. Trabajó en la Imprenta Americana, en El País y en La Palabra, además de incorporarse al Bloque Nacional Democrático Jugó béisbol con el Racing Sport Club y billar en el Bar Munich; contrajo matrimonio con Consuelo Díaz. Su tío Ignacio Arapé, mejor conocido como Martín Luque, era destacado periodista deportivo y en el viejo Estadio del Lago lo introdujo como locutor un día que faltaron Ángel Alberto Jiménez y Néstor Núñez, en 1940; así inició una brillante carrera, que sólo cinco años más tarde fue profesionalizada, cuando se inauguró el estadio olímpico, donde Arturo Celestino Álvarez y Néstor López constituyeron la Publicidad Álvarez-López, que ejerció control absoluto sobre las transmisiones de béisbol, logrando sacar del medio a los caraqueños.
Así se formaron dos circuitos, uno con El Premier y Néstor López por Ecos del Zulia, y otro con Luis Guillermo Rosales y Asprino Curiel por Radio Calendario, además de ser socios en el equipo Gavilanes. Se hicieron célebres por sus frases “en la pizarra el 222, la capacidad del cuartico Zulia. Zulia la mejor cerveza» y «el café está servido», esta última vinculada al Café Imperial.
En 1950 el narrador zuliano se hizo promotor boxístico y debutó en los circuitos capitalinos, por lo cual fue contratado para transmitir la Serie del Caribe, donde alternó con Pancho Pepe Croquer, una de las grandes voces de América en las narraciones deportivas.
Fue un gran gremialista: fundador del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica y su primer secretario de cultura, así como desempeñó la secretaría de reclamos, la de finanzas y la secretaría general del Sindicato Profesional de Trabajadores de la Radio, Cine, TV, Teatro y Afines del estado Zulia; también fue fundador de la Federación Nacional de Trabajadores de la Radio, Teatro, Cine, TV y Afines de Venezuela (1970).
Después del campeonato rotatorio, El Premier y Néstor López jugaron un papel importante en la constitución de la Liga Occidental, que presidió Luis García Nebot y en la crisis de Gavilanes, en 1957, cuando murió aquél y nació Rapiños, nombre propuesto por El Premier, donde fue el administrador general, pero ya la desaparición de la liga estaba cercana. Arturo Celestino Álvarez emigró a Lara, donde se encargó de la administración de Cardenales de Lara, durante cuatro temporadas, cuando sólo se clasificó una vez, pero permitió la expansión de la liga central.
En el gobierno de Rafael Caldera, el gobernador Hilarión Cardozo lo nombró como jefe de relaciones públicas del ejecutivo regional (1972), cargo que ocupó hasta la juramentación de Carmelo Contreras Barboza (1973). No debe olvidarse su expansión internacional, ya que desde 1951, trabajó en series del Caribe, campeonatos mundiales de béisbol aficionado y de grandes ligas, a través de la Cabalgata deportiva Gillette, donde logró el reconocimiento de Buck Cannell.
El Premier Encabezó el primer circuito radial de las Águilas del Zulia, que se prolongó por varios años, al lado de Gerardo Quintero, Lisímaco Linares Rivas, Abdías Valbuena, Francis Blackman, Luis Verde, Joe Escobar, Orlando Galofré, Carlos Zabaleta, Oscar García G. Luis Ramon Rondon y otros.
Después de la muerte de su esposa (1977), El Premier tomó la decisión de retirarse de las narraciones deportivas, pero sus hijos le dijeron “papá, tu vida la compartiste siempre con mamá y el béisbol. Ahora debes seguir en las narraciones, con más ahínco. El béisbol es tu mejor refugio». Así El Premier resolvió seguir al frente del micrófono, hasta que la muerte vino a buscarlo. Llenó más de cuarenta años de la narración deportiva en el Zulia, siempre siendo El Premier