viernes, 26 de mayo de 2023

El caudillismo como respuesta a exigencias sociales. (1)

 El caudillismo como respuesta a exigencias sociales.  (1).

La realidad, en lo que pudiera exigir la presencia del fenómeno caudillista, la entendemos como una exigencia de naturaleza esencialmente social.

Esto significa que sería metafisicamente imposible hallar una comunidad, por pequeña que fuese, en la cual no encontrásemos vestigios de caudillismo, toda sociedad, en razón a las leyes dinamicas, motoras en toda caso, que la informan, tiende a canalizar  sus acciones a través de un lider; incluso las turbas más radicales se calman al surgir un elemento capaz de polarizar los instintos populares bajo su inmediata dirigencia.

Es decir, que de el mismo modo com las sociedades por razón natural se establecen mediante la agregación de individuos, por esa razón misma esas sociedades van buscando un elemento catalizador en un momento determinado, cuando las razones especiales surgidas ante los acontecimientos, obligan a unificar esfuerzos y orientar estrategias.

Mas esta situación no se presenta libre de fuerzas, hay una explicable  coacción que encauza al individuo bajo una voluntad más fuerte o mejor dotada de condiciones de conducción, es como si hablaramos de una conciencia de especie, en todo caso de caracter colectivo, que instintivamente pusiese bajo la dependencia de un elemento de la especie, más fuerte que los demas miembros de la comunidad o más sagaz, todos los intereses comunes a todos los integrantes del grupo.

Asi nos explicamos que desde el hombre es hombre, es decir desde el momento que empezo a sentir-compos sui-, entendio muy claramente la necesidad perentoria e inmediata  de colocarse bajo la dirección de quien pudiese asegurar los medios necesarios para conservarse incolume ante los múltiples peligros.

Esta coacción del hecho  social fue el origen de los pueblos guerreros,en fin, de las naciones en general, incluso en las actuales, estados, llamense sus jefes, reyes, presidentes o primeros ministros. todo ello, como resultado de la profunda convicción de que los pueblos logran su supervivencia solamente bajo una conducción meramente unipersonal, aun cuando haya una diáspora de proyecciones en el modo de conducir un Estado, utilizando equipos de personas especializadas.