Las últimas pruebas de “Bocha” Batista: Laboratorio Vinotinto sin protección...
Luis Vílchez @lvilchez8.- La etapa de ensayo y error sin penalización concluyó. A diferencia del arranque de las eliminatorias de Rusia 2018 o Catar 2022, el entrenador de turno, Fernando Batista, sí tuvo amistosos. Al principio como asistente técnico de José Néstor Pekerman. Ahí tuvo las victorias sobre: Malta (1-0), Arabia Saudita (1-0), Emiratos Árabes Unidos (4-0) y Siria (2-1). Un empate ante Panamá (2-2) y la caída versus Islandia (1-0). En ese rol también estuvo en el cierre del Premundial con el lauro ante Bolivia (4-1) y los resbalones ante: Uruguay (4-1), Argentina (3-0) y Colombia (1-0). Como DT principal acumula resultados positivos: Arabia Saudita (2-1), Uzbekistán (1-1), Honduras (1-0) y Guatemala (1-0). Pero ahora viene lo importante: la ruta a la Copa del Mundo 2026.
Al ser un proceso a largo plazo, donde se buscan cambios estructurales en el balompié criollo, siempre se estará en un laboratorio. Sin contar lo variable que es el fútbol por las lesiones y los estados de forma de los jugadores seleccionables. Nunca se termina la etapa de ensayo y error; sin embargo, en la Eliminatoria se hace sin bata, sin lentes de protección y sin guantes.
Se está totalmente expuesto a que, si la probeta o pipeta explotan, el daño dejará cicatrices. En la eliminatoria de CONMEBOL el margen de error es poco y “Bocha” Batista aún está en proceso de conocer a los elementos con los que cuentan, mientras intenta buscar la fórmula para sacar su mejor versión.
Sin olvidar que el estratega está haciendo la transición de un exitoso DT de categorías formativas a una selección absoluta.
En este proceso ha hecho debutar a varios en la absoluta: Jean Franco Fuentes (26 años), Daniel Pereira 22 años), Alejandro Marqués (22 años), Jon Aramburu (20 años), Brayan Alcocer (17 años) y David Martínez (17 años). Aunque aún le da vitalidad a las tres R: Rondón, Rincón y Rosales. Incluso se puede agregar que en los cuatro partidos amistosos de “Bocha”, solo Salomón Rondón y Yordan Osorio fueron titulares en todos. Indiferentemente del uso de un 4-4-2, 3-4-3, 4-1-4-1, 4-3-3, o el número telefónico que se le quiera poner.
A lo largo del ciclo irá incorporando a jugadores de la sub-23 (Maurice Revello y Preolímpico), sub-20 (Sudamericano que viene) y sub-17 (Mundial y Sudamericano de 2025). Pero en lo inmediato está puesta la mente en la visita a Colombia. Con el aumento de cupos de 4,5 a 6,5 no debe ser una calamidad irse con las manos vacías de Bogotá o Barranquilla. Pero al ser un clásico tiene un valor simbólico diferente. Por eso se exigirá competir y rascar un punto de suelo cafetero. Luego se recibe a Paraguay, donde no hay margen de error. La ruta a Estados Unidos, México y Canadá te demanda quedar por encima de Bolivia, Perú, Chile y la Albirroja. Un duelo más que directo y de local. No hay excusas de ensayos.
El Premundial es largo, pero te puedes descolgar de la pelea en los primeros compases, como ha pasado en las dos últimas oportunidades.
Sea quien fuera el entrenador, las clasificatorias de CONMEBOL son un camino lleno de vidrios rotos y equipos como Venezuela andan descalzos por esa vía. Brasil tiene unas botas industriales, por eso se da el lujo de regalar 2023, mientras espera a Carlo Ancelotti. El primer paso es competir, ya que rumbo a Rusia y Catar solo se participó.
Se debe recuperar ese espíritu guerrero que se apagó luego de la ruta a Brasil 2014 y solo avivó en las Copas América de 2016 y 2019, pero de a ratos.
Honduras y Guatemala no son los mejores termómetros. Podemos ver los amistosos con una paleta de colores como una película de Wes Anderson. Que se ganó y se mantuvo el arco en cero. Otros buscarán sangre como si fueran Quentin Tarantino.
Que se fallaron una gran cantidad de goles y que se vieron fisuras en la defensa ante ataques de poca monta. Como todo en la vida y en el fútbol, ambos tendrán un poco de razón.
Sin embargo, la Vinotinto de “Bocha” Batista es un platillo que aún no ha entrado ni al horno. Todos tenemos hambre de Mundial, pero todo está crudo. Es lo natural. Más en un país que es una cocina sin los mejores ingredientes y ni instrumentos.
La paciencia y la resiliencia tiene que ser banderas en este ciclo, mientras el electrocardiograma del proceso de señales de vida. No es mantener un proceso por hacerlo. Eso sería más nocivo que las prisas de cambiarlo por inmediatismo.
Lo intangible es lo primero que debe cimentar este ciclo. El buen ambiente en el camerino y la ganas de ser convocado. Que ir a la selección sea motivo de alegría y no de tomarte una atamel. Luego recuperar esa “irreverencia” y “cuchillo entre los dientes” que subió el techo competitivo del combinado patrio.
Creer en su potencial y asimilar que no menos que nadie, una tarea nada sencilla en un grupo, que al igual que el meme, tiene muchos recuerdos de Vietnam. Eso conducirá a reconectar con esta nueva Venezuela, que tiene hinchas dentro y fuera de ella. El proceso migratorio comenzó rumbo a Rusia y se consolidó en Catar. Ahora, sin pandemia, se debe hacer sentir de visitante. A falta de Cadivi para viajar, los migrantes son los mejores embajadores. Tener una selección de la gente.
El cambio de Givova para regresar con Adidas u otra marca de renombre puede ayudar simbólicamente con eso.
Luego viene la pizarra de Batista. Que tiene que llevar adelante un recambio generacional. Sacar los últimos cartuchos de los Rincón, Rosales y Rondón. Buscar la mejor versión de los subcampeones del Mundo sub-20 de 2017, que son la base de la selección y están consolidados, casos de Yangel Herrera, Yeferson Soteldo o Nahuel Ferraresi.
Consolidar chamos como Andrés Romero, Yerson Ronaldo Chacón, Telasco Segovia, entre otros. Abrirle la puerta a talento emergente como Juan Arango Tortolero y David Martínez. Entre sus planteamientos y el material que tiene, buscar competir.
Si falla, le meterá una roca a su mochila de viaje, en el acto de senderismo que es ir a un Mundial.
Muchas tareas. Por eso, antes que explote una pipeta, debe ir paso a paso. Es genial ser protagonistas y buscar el arco rival en pocos toques. Presionar alto. No vivir en repliegues y empotrados en propio arco. Pero al principio tocará. Rafael Dudamel verbalizó en Conexión Goleadora la intención de usar a tres centrales. José Peseiro la materializó. José Néstor Pekerman la retomó y Batista le puede dar continuidad.
Una forma de ir al ataque y resguardarse las espaldas, pero con un tic más conservador que ofensivo. Abróchense los cinturones, que, en la inestable Venezuela, siempre vienen curvas. Solo el proceso dirá si se llega a la meta en 2026 o en 2030, o, por el contrario, nunca se salió de la casilla de salida
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