viernes, 2 de diciembre de 2022

25-26 NOV 1829, SEPARACIÓN DE VENEZUELA DE LA GRAN COLOMBIA

 

Asamblea de San Francisco. PARA LA DISOLUCIÓN DE LA GRAN COLOMBIA
25-26.11.1829.
Reunión celebrada el 25 y el 26 de noviembre de 1829 en el convento de San Francisco de Caracas, en la cual se adoptó la decisión de segregar a Venezuela de la Gran Colombia y de desconocer la autoridad del Libertador Simón Bolívar.
Desde hacía algunos meses iba reviviendo en Venezuela la idea de separarse de la República de Colombia y de volver a ser un Estado soberano e independiente; era el mismo proyecto que había empezado en 1826 el movimiento de La Cosiata y que quedó interrumpido con el regreso de Bolívar a fines de dicho año. La oportunidad se presentó de nuevo cuando el 17 de noviembre de 1829 el general José Antonio Páez, quien ejercía entonces las funciones de jefe civil y militar del distrito Norte (que abarcaba todo el territorio venezolano) recibió en Valencia una carta que le había escrito Bolívar desde Guayaquil el 13 de septiembre anterior.

En ella le anunciaba la próxima reunión en Bogotá del Congreso Constituyente de la Gran Colombia, prevista para enero de 1830, y le decía: «...He mandado publicar una circular convidando a todos los ciudadanos y corporaciones para que expresen formal y solemnemente sus opiniones. Ahora puede usted instar legalmente para que el público diga lo que quiera. Ha llegado el caso de que Venezuela se pronuncie sin atender a consideración alguna más que al bien general...». Valido de esta autorización, Páez le escribió desde Valencia, el mismo día 17 al general Juan Bautista Arismendi, quien se hallaba en Caracas, donde ejercía las funciones de jefe de la Alta Policía, o policía política, pidiéndole que animase a los ciudadanos a emitir libremente sus opiniones con «moderación y sin alborotos». Arismendi dirigió a unas 400 personas una invitación para que concurriesen a su casa el 24 a las 6 p.m., a fin de tratar un asunto, decía, del cual dependía «...la felicidad de la República y la nuestra...».

Entre tanto, circulaban rumores de que los ministros de Bogotá propiciaban el establecimiento de una monarquía en la Gran Colombia y se insinuaba que Bolívar apoyaba este proyecto y aspiraba a coronarse como rey; el proyecto sí existía, pero el Libertador lo había desautorizado, aunque esto último no se sabía en Caracas. En algunos muros de la ciudad aparecieron inscripciones contra Bolívar y la tensión política creció; los notables convocados por Arismendi fueron informados del contenido de las comunicaciones de Bolívar y de Páez, y después de un largo debate acordaron que debía celebrarse una asamblea popular a fin de tomar una decisión definitiva.

El día 25, Arismendi instó por escrito al prefecto del departamento de Venezuela, general Lino de Clemente, a publicar un bando «...antes dé las 9 de la mañana convocando a todos los ciudadanos a que concurran a las 11 de este día al convento de San Francisco...». A pesar de que jerárquicamente el prefecto (cargo equivalente al de intendente) tenía mayor autoridad que Arismendi, era este quien tomaba la iniciativa; y no dejaba de señalar que lo hacía en nombre de «...cuatrocientos de los ciudadanos más notables de esta capital y casi todas las autoridades...», pero también «... como encargado del orden y de la tranquilidad pública...». Con toda claridad se le decía a Clemente, quien no había asistido a la reunión nocturna, que si él no publicaba el bando, Arismendi lo haría por su cuenta; el prefecto cedió, Arismendi le dio órdenes directas al comandante de armas, Juan Antonio Padrón, para que las fuerzas bajo su mando estuviesen alertas e invitó igualmente a asistir a la asamblea al arzobispo Ramón Ignacio Méndez y al clero, así como a los miembros de la Corte Superior y a la oficialidad de la guarnición de Caracas; a los militares se les decía que debían acudir en calidad de ciudadanos, a fin de desvanecer la idea de que en la manifestación de la voluntad popular hubiera influido la fuerza armada. Para evitar las abstenciones, en las invitaciones y en el bando se hacía énfasis en el hecho de que «...nadie está dispensado de discurrir en esta materia...».

A las 11 a.m. del 25 de novi se abrió la Asamblea en el convento de San Francisco. El general Arismendi, quien dirigía el debate, nombró a 4 secretarios: Andrés Narvarte, Alejo Fortique, Félix M. Alfonso y Antonio Leocadio Guzmán; una comisión fue a buscar al prefecto Clemente, quien pronunció el discurso de instalación y fue luego elegido presidente de la Asamblea. De este modo, la autoridad que como prefecto ejercía ya no era la emanada del Gobierno de Bogotá, sino la que el pueblo allí congregado le acababa de conferir; después de haberse adoptado un procedimiento de votación, se inició el debate, en el cual intervinieron numerosas personas durante todo el resto de aquel día, sin que se llegase a un acuerdo. El 26 se reanudó la sesión.

Los principales argumentos de quienes auspiciaban la separación de Venezuela de la Gran Colombia y el desconocimiento de Bolívar eran, el hecho de que este ejercía la dictadura desde agosto de 1828; la falta de libertad de prensa; el favoritismo en la concesión de los empleos públicos; la crisis económica, que afectaba tanto a los agricultores como al comercio; el proyecto de monarquía promovido por el Consejo de Gobierno, desde Bogotá, en ausencia de Bolívar. La forma como había sido convocada la Asamblea no daba mucha oportunidad para que quienes pensaban de otro modo expusieran sus puntos de vista. Finalmente, el propio 26 de noviembre de 1829 se aprobó la «...separación del Gobierno de Bogotá y desconocimiento de la autoridad del General Bolívar...», aunque conservando paz, amistad y concordia con los hermanos de los departamentos del Centro (la Nueva Granada, actual Colombia) y del Sur (Ecuador) que hasta entonces habían formado junto con Venezuela la República de Colombia la Grande.
Se le encomendaba al general Páez, quien seguía en Valencia, el ejercicio del mando en Venezuela, así como los trámites para la elección de diputados a un Congreso que debería restaurar el Estado de Venezuela sobre la base de «...un gobierno republicano, representativo, alternativo y responsable...». También declaraba la Asamblea que Venezuela reconocía sus compromisos con los acreedores nacionales y extranjeros. Uno de los pocos que protestaron abiertamente en Caracas contra el desconocimiento de la autoridad del Libertador fue José Rafael Revenga, quien sin negar el derecho de Venezuela a constituirse en Estado independiente, no le reconocía facultades para decidirlo a los reunidos en San Francisco, a los cuales calificaba, en carta a Páez del 28 de noviembre, de «pequeñísimo número»; rechazaba también «...la ignominia con que algunos han querido cubrir las glorias del Libertador juzgándole no por hechos propios, ni por sus palabras, sino por los conatos de otros...». Revenga fue expulsado más tarde a Curazao.

En un folleto publicado a fines de 1829 por los partidarios de la restauración de Venezuela, titulado Pronunciamiento de la ciudad de Caracas, se incluyó el acta de la Asamblea de San Francisco, con cerca de 500 firmas al pie, y una nota en la cual se expresaba que los ciudadanos continuaban concurriendo a firmarla; entre los que encabezaban la lista estaban el «presidente de la Junta Popular, general prefecto Lino de Clemente», los 4 secretarios, el «general, jefe general de Policía» Juan Bautista Arismendi, el contador mayor departamental Manuel Echeandía, los generales Santiago Mariño, Juan Pablo Ayala, Juan de Escalona, los letrados Mariano Echezuría, José Prudencio Lanz, Ángel Quintero, Felipe Fermín Paúl, el coronel comandante de armas de la provincia de Caracas Juan Antonio Padrón, los canónigos Justo Buroz y José M. Hurtado, el capitán Eugenio Mendoza, el tesorero departamental Guillermo Smith, el contador de la Renta de Tabaco Guillermo White y el secretario José Luis Ramos, el maestro Rafael Acevedo, el médico Carlos Arvelo.

No aparecía la firma del arzobispo Méndez ni la de Revenga. En la Asamblea de San Francisco quedó sellada la disolución de la Gran Colombia y se dio el paso definitivo hacia el restablecimiento de la República de Venezuela soberana e independiente que culminó en 1830

jueves, 1 de diciembre de 2022

HISTORIA 2DA GUERRA MUNDIAL.MATRIMONIO TANQUISTA

 


La gran historia de un matrimonio Tanquista.
Aleksandra e Iván Boiko, una pareja casada, sirvieron juntos como comandante de tanque y conductor, respectivamente.
Ella comandó una tripulación en un IS-2 y destruyó 5 tanques / AAP enemigos confirmados.
Los destinos y las historias de todas las mujeres que participaron en la Gran Guerra Patria son inusuales a su manera.
El caso de Alexandra Leontyevna Boyko (Morisheva) también es única. Durante la guerra, luchó en un tanque pesado IS-2 con su esposo. Aleksandra Boyko - Tanque soviético, teniente técnico de guardia, participante de la Gran Guerra Patria, poseedor de las Órdenes de la Guerra Patria de grados I y II, Ciudadano de Honor de la ciudad de Magadan.
Durante los difíciles años de la guerra, Alexandra Boyko, junto con su esposo Ivan Boyko, contribuyeron con sus ahorros personales al Fondo de Defensa.
En la fabricación de un vehículo blindado pesado, la pareja gastó 50 mil rublos de ahorros personales y ellos mismos se convirtieron en la tripulación del IS-2 "Kolyma".
El periódico "Sovetskaya Kolyma" en su número del 10 de febrero de 1943 publicó una carta de los esposos de Ivan y Alexandra Boyko a Joseph Stalin, en la que la pareja de Kolyma pedía al comandante en jefe supremo que los enviara al frente y permitiera que luchen en un tanque construido con su propio dinero. La respuesta lacónica dijo: "Gracias, Ivan Fedorovich y Alexandra Leontievna, por cuidar del Ejército Rojo.
Su deseo se cumplirá. Por favor, acepte mis saludos, Joseph Stalin". Fueron al ejército activo como parte de la tripulación del tanque pesado IS-2.
Al mismo tiempo, Alexandra fue nombrada comandante de tanques y su esposo era el conductor del formidable vehículo de combate.
A principios de 1944, la pareja fue enviada al 48º Regimiento de Tanques Pesados ​​de la Guardia Separada, que formaba parte del 5º ejercito.
Una característica distintiva del vehículo que recibieron fue la inscripción "Kolyma" en el costado del tanque. Además, según alguna información, dentro del tanque IS-2 había incluso una placa con información sobre el nombre del tanke
De mayo de 1944 a mayo de 1945 participaron en las hostilidades en los Estados bálticos, Polonia, y obtuvieron la victoria en Checoslovaquia.
El 25 de julio de 1944, la tripulación del tanque IS-2 "Kolyma" logró distinguirse en batallas cerca del pueblo de Malinovka. En esta batalla, Boyko logró destruir un tanque "Tiger" y dos cañones enemigos.
Al mismo tiempo, la propia Alexander Boyko resultó levemente herida en la batalla. Para esta batalla, la joven fue propuesta la Orden de la Guerra Patriótica de 1er grado, y su esposo Ivan Boyko fue propuesto a la Orden de la Bandera Roja
En la noche del 27 de julio de 1944, las tropas soviéticas pudieron llegar a los accesos más cercanos a las afueras de Riga. Por la mañana, las tropas alemanas intentaron un contraataque, pero se encontraron con un fuerte fuego en emboscada. En una de estas emboscadas también estaba el tanque pesado de los cónyuges Boyko, que con su fuego logró inutilizar el cañón autopropulsado alemán.
El 6 de agosto de 1944, un informe de la Oficina de Información soviética decía que la tripulación del tanque, en la que el comandante era el teniente técnico subalterno Alexander Boyko, y el conductor era el teniente técnico subalterno Ivan Boyko, en dos semanas de lucha continua pudo destruir 5 tanques enemigos.
En septiembre del mismo año, Alexandra Boyko fue enviada temporalmente a Moscú, donde pudo hablar en el IV mitin antifascista. Al mismo tiempo, su retrato fue publicado en la portada de la popular revista soviética Ogonyok.
Después del final de la Gran Guerra Patria, los famosos, pero ahora ex-tanqueros, regresaron a su Magadan natal.
Ivan Fedorovich trabajó en esta ciudad durante 7 años como subdirector del cuarto depósito de motores, y Alexandra Leontievna trabajó como directora de una panadería, ambos fueron diputados electos del Consejo de Diputados del Pueblo Trabajador de la ciudad de Magadán (en 1947 y 1953).
A mediados de la década de 1950, sus caminos se desviaron. Sin embargo, se encontraron más de una vez en reuniones generales de compañeros.
En 1989, los veteranos fueron invitados a celebrar el 50 aniversario de Magadan, la ciudad de su memoria eterna. Actualmente, sus nombres están inscritos en la gloriosa lista de ciudadanos honorarios de esta ciudad. El título de "Ciudadano de honor de la ciudad de Magadan" fue otorgado a la pareja el 4 de diciembre de 1991.
Después de 1954, Alexandra Boyko vivió en la zona de Krasnodar en la ciudad de Apsheronsk. Fue condecorada con dos Órdenes de la Guerra Patria de primer y segundo grado (1944 y 1985, respectivamente), numerosas medallas. Falleció en 1996. Ivan Fedorovich Boyko murió en abril de 1995 en Moscú. Enterrado en el cementerio Vagankovskoye en Moscú.

PLAZA CAPUCHINOS, CARACAS

 

PLAZA CAPUCHINOS. Parroquia San Juan. Municipio Libertador. Caracas, Venezuela.
Es una de las plazas más antiguas de Caracas, data de 1776; su primer nombre fue Plaza del León, porque allí existía una fuente adornada con el león del escudo de armas de Caracas. En 1785 unos monjes capuchinos solicitaron autorización al rey Carlos III de España para la construcción de un hospicio y una capilla frente a la plaza, permiso que les fue concedido mediante una Real Cédula y cuyas edificaciones se terminaron en 1790.
Esta plaza fue testigo y protagonista del sentido homenaje que le rindió el Ejercito Libertador, encabezado por el mismo Simón Bolívar, junto con José Antonio Páez y José Félix Ribas, al mártir neogranadino de nuestra independencia, el coronel Atanasio Girardot, quien muriera al ser alcanzado por una bala de fusil, cuando trataba de clavar la bandera nacional en lo alto de una montaña, luego del triunfo obtenido en la Batalla de Bárbula el 30 de septiembre de 1813, durante la Campaña Admirable.
Bolívar ordenó el traslado del corazón del coronel fallecido heroicamente, desde Valencia a Caracas, en un cofre del plata. En la ciudad capital fue recibido en esta plaza el 14 de octubre de ese mismo año de 1813, y de allí trasladado en solmene procesión hasta la iglesia Catedral, donde fue depositado el cofre en la capilla de la Santísima Trinidad, donde descansaban los restos de los padres del Genio de América.

Ese mismo día, la municipalidad de Caracas le rindió un homenaje a Simón Bolívar donde fue aclamado como Libertador y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela.
Luego, el 10 de enero de 1827, hubo un encuentro entre Bolívar y Páez, día en que se realizó una parada militar en esta plaza. Esta fue la última vez que el Libertador estuvo en su natal Caracas, venía a tratar de mantener la unión de Colombia, después de las tendencias separatistas que se originaron en Valencia durante el año anterior, con el movimiento llamado La Cosiata.
Durante el primer gobierno de Guzmán Blanco, en el año 1875, la plaza cambia de nombre y se bautiza como Plaza de Abril, para conmemorar el ascenso al poder del “Ilustre Americano” en ese mismo mes pero del año 1870.
En 1881, se decide cambiarle el nombre, para renombrarla como Plaza Zamora, en honor al líder y triunfador de la Guerra Federal en 1859.
En esa oportunidad se remodeló la plaza, quitando la emblemática fuente con el león, símbolo de la ciudad, y se colocó en su lugar una estatua de Ezequiel Zamora.
En el año 1955, con la construcción de la avenida San Martin se le redujo el tamaño a la plaza y a finales de esta década, en 1959, le pusieron un nuevo nombre, esta vez la llamaron Plaza 19 de abril. Ese mismo año se trasladó la escultura de Zamora a Cúa, su ciudad natal; luego de esto, se empezó a conocer popularmente con su nombre actual de Plaza Capuchinos.
De forma triangular y delimitada por tres calles, la pequeña plaza posee un palomar en forma de torre con tres pisos o niveles, elemento urbano poco frecuente hoy en día.
El texto de la reseña es un resumen de las publicaciones hechas en las páginas web de “La Caracas de Antier”, “Guía Caracas” y “La Guía de Caracas”.
La primera, cuarta y sexta foto se tomaron de la página web de “La Caracas de Antier”, la segunda (y tercera coloreada) se tomó del ejemplar No. 19 de “El Cojo Ilustrado”, publicado en Caracas el 1ero. de octubre de 1892. La quinta se bajó de la página web de “Guía Caracas”.
Reseña y coloreado de la foto de El Cojo Ilustrado: Lcdo. José D. Rico Carrillo.

LLEGO PACHECO, ANTONIO VENEDEDOR DE FLORES DEL AVILA

 


“Bajó Pacheco”: la historia detrás de la expresión venezolana cuando llega el frío.
La leyenda tiene su origen siglos atrás.

Cuenta la leyenda que Antonio Pacheco, un floricultor galipanero que vivía en El Ávila, bajaba a Caracas en la temporada de frío. Con un arreo de burros cargados de flores y acompañado de una copla que anunciaba en el camino, llegaba a la capital entre los meses de noviembre y enero.
Pacheco llegaba a Caracas por el Camino de los Españoles y entraba por la Puerta de Caracas en La Pastora. Vendía sus flores frente a la famosa iglesia de esa zona y descansaba de su largo viaje.

Luego seguía su camino hacia el Mercado de las Flores de San José, donde junto a otros galipaneros terminaba de vender sus flores.

El recorrido lo realizaba tres veces a la semana. Subía y bajaba con sus burros y sus flores entre el mes de noviembre hasta final de enero, y regresaba nuevamente en noviembre. De esta forma, los caraqueños ya sabían que, cuando bajaba Pacheco, era porque había llegado el frío.

“Allí viene Pacheco”, “Bajó Pacheco” o “Llegó Pacheco” eran las frases que usaban los habitantes.

Unas expresiones que, con el tiempo, se afianzaron en el lenguaje de los capitalinos. También se usan otras como “ya se siente el Pacheco”, para hacer notar que ya está llegando el frío, o “este año está fuerte el Pacheco”, para decir que el frío está más fuerte que el año anterior.


Rafael Martinez, El Cazador Novato. 1940.

 

Rafael Martínez? EL CAZADOR NOVATO.
Rafael Martínez nació el 26 de enero de 1940 a orillas del raudal de La Erica, en el municipio de Arauca. Fueron sus padres los araucanos José Fernando Martínez y Ramona Arteaga. Fue criado en medio de las tareas cotidianas de todo hombre de campo. Era llevado al ordeño, a revisar los rebaños y cuidar los animales enfermos.

En las fechas notorias de Navidad, Año Nuevo o Santa Rosa, su padre lo llevaba a los parrandos. Así nació su admiración por la creatividad del llanero y por los cantores consagrados. Aquellos que él admiraba, comenzaron a llamarlo porque el muchacho salía siempre con algo nuevo. En 1956, con escasos 16 años,

Rafael representó a Arauca en el Primer Encuentro Nacional de Folcklor celebrado en Manizales y ocupó el primer lugar como compositor e intérprete.
Luego volvió a lo que era su pasión: la sabana. Volvió con el alma repleta de esperanzas. Aprendió a tocar bandola, guitarra y cuatro. Empezó a hacer canciones. Sin embargo se dedicó por completo a los trabajos de llano. Fue amansador de caballos y vaquero de hato. Lo ponían de apartador porque los animales le obedecían sin necesidad de maltratarlos.

“Es la inteligencia más que la fuerza lo que se debe utilizar”, asegura Rafael.
Su primera canción la tituló Llanura, yo soy tu hijo y con ella se llevó el galardón del Primer Torneo Internacional del Joropo que se celebró en Arauca en 1966. Así comenzó su exitosa carrera por los caminos de la fama. Ganó en serie cuatro festivales internacionales y grabó en el año 1969 su primer larga duración, alternando con Tirso Delgado, con el éxito que lo signó para siempre: El cazador novato.
Pero sus triunfos, contrario a lo que se cree, fueron como coplero.

“Yo consideraba -continúa diciendo- que no había nacido para declamar… mi verdadera inclinación era la copla. Declamar fue una coincidencia de la vida; mi fuerte era el contrapunteo y lo sigue siendo… Todo coplero puede ser un poeta repentino. Es que en el contrapunteo, lo que uno tiene que llevar es el sentido de la situación”.
“Reinaldo -dice el Cazador- ha sido un hombre muy noble conmigo. Fue un artista que yo hice; tuve la oportunidad de escribirle las primeras canciones y ponerlas a su nombre. Claro que posteriormente se convirtió en una de las plumas mas profundas de la poesía del llano. Ha sido un innovador, creador de un estilo muy diferente al que estábamos acostumbrados.

Mi orgullo radica en que no aré en el mar… con él no me equivoque”.
Recuerda las viejas notas del arpa, que contrastan con los carrerones como la tocan ahora. “Es que el Arpa dio lo que tenía que dar en manos de Omar Moreno, de David Párales o de Joseíto Romero. Era una ejecución con unos segundeos y bordoneos lindos, que se aceleraban un momento no más para que uno zapateara o la mujer escubillara, para luego seguir un compás bellísimo…”.
A los seis años ya era un coplero afamado. En su juventud fue amansador de caballos y vaquero de muchos hatos. Su fuerte fue el contrapunteo, pero terminó siendo declamador. “Yo hice a Reinaldo Armas, lo conocí cuando era presentador de artistas, ahora me siento orgulloso de sus éxitos

domingo, 27 de noviembre de 2022

2022. 33 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE ARTURO C ALVAREZ. EL PREMIER

 


33 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ARTURO CELESTINO ÁLVAREZ "EL PREMIER" Arturo Celestino Álvarez Arapé, popularmente conocido como El Premier, nació en Maracaibo el 16 de octubre de 1918 y murió el 24 de noviembre de 1989.
Connotado locutor deportivo del Zulia, considerado el mejor en la región y uno de los grandes del país. Trabajó en la Imprenta Americana, en El País y en La Palabra, además de incorporarse al Bloque Nacional Democrático Jugó béisbol con el Racing Sport Club y billar en el Bar Munich; contrajo matrimonio con Consuelo Díaz. Su tío Ignacio Arapé, mejor conocido como Martín Luque, era destacado periodista deportivo y en el viejo Estadio del Lago lo introdujo como locutor un día que faltaron Ángel Alberto Jiménez y Néstor Núñez, en 1940; así inició una brillante carrera, que sólo cinco años más tarde fue profesionalizada, cuando se inauguró el estadio olímpico, donde Arturo Celestino Álvarez y Néstor López constituyeron la Publicidad Álvarez-López, que ejerció control absoluto sobre las transmisiones de béisbol, logrando sacar del medio a los caraqueños.
Así se formaron dos circuitos, uno con El Premier y Néstor López por Ecos del Zulia, y otro con Luis Guillermo Rosales y Asprino Curiel por Radio Calendario, además de ser socios en el equipo Gavilanes. Se hicieron célebres por sus frases “en la pizarra el 222, la capacidad del cuartico Zulia. Zulia la mejor cerveza» y «el café está servido», esta última vinculada al Café Imperial.
En 1950 el narrador zuliano se hizo promotor boxístico y debutó en los circuitos capitalinos, por lo cual fue contratado para transmitir la Serie del Caribe, donde alternó con Pancho Pepe Croquer, una de las grandes voces de América en las narraciones deportivas.

Fue un gran gremialista: fundador del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica y su primer secretario de cultura, así como desempeñó la secretaría de reclamos, la de finanzas y la secretaría general del Sindicato Profesional de Trabajadores de la Radio, Cine, TV, Teatro y Afines del estado Zulia; también fue fundador de la Federación Nacional de Trabajadores de la Radio, Teatro, Cine, TV y Afines de Venezuela (1970).
Después del campeonato rotatorio, El Premier y Néstor López jugaron un papel importante en la constitución de la Liga Occidental, que presidió Luis García Nebot y en la crisis de Gavilanes, en 1957, cuando murió aquél y nació Rapiños, nombre propuesto por El Premier, donde fue el administrador general, pero ya la desaparición de la liga estaba cercana. Arturo Celestino Álvarez emigró a Lara, donde se encargó de la administración de Cardenales de Lara, durante cuatro temporadas, cuando sólo se clasificó una vez, pero permitió la expansión de la liga central.
En el gobierno de Rafael Caldera, el gobernador Hilarión Cardozo lo nombró como jefe de relaciones públicas del ejecutivo regional (1972), cargo que ocupó hasta la juramentación de Carmelo Contreras Barboza (1973). No debe olvidarse su expansión internacional, ya que desde 1951, trabajó en series del Caribe, campeonatos mundiales de béisbol aficionado y de grandes ligas, a través de la Cabalgata deportiva Gillette, donde logró el reconocimiento de Buck Cannell.
El Premier Encabezó el primer circuito radial de las Águilas del Zulia, que se prolongó por varios años, al lado de Gerardo Quintero, Lisímaco Linares Rivas, Abdías Valbuena, Francis Blackman, Luis Verde, Joe Escobar, Orlando Galofré, Carlos Zabaleta, Oscar García G. Luis Ramon Rondon y otros.

Después de la muerte de su esposa (1977), El Premier tomó la decisión de retirarse de las narraciones deportivas, pero sus hijos le dijeron “papá, tu vida la compartiste siempre con mamá y el béisbol. Ahora debes seguir en las narraciones, con más ahínco. El béisbol es tu mejor refugio». Así El Premier resolvió seguir al frente del micrófono, hasta que la muerte vino a buscarlo. Llenó más de cuarenta años de la narración deportiva en el Zulia, siempre siendo El Premier

martes, 22 de noviembre de 2022

NATALICIO DE KIKO MENDIVE. 22 NOV 1919- 5 ABRIL 2002. 103 AÑOS.

NATALICIO KIKO MENDIVE Nacido el 22 de noviembre de 1919 en el famoso Barrio habanero Los Sitios, célebre por su profusión de rumberos y su comparsa Las Bolleras. Apodado “Canillita” y luego “Kiko”, lo suyo era cantar, bailar y echar chistes.

Cada 22 de noviembre se conmemora en el Santoral de la Iglesia Católica el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Son escasos los personajes ligados a la música nacidos en ese día, lo cual, más allá de un privilegio, es un compromiso con la Providencia. Kiko Mendive, consciente o no de ello, excedió con creces su misión terrenal.
No es de extrañar, pues, la disposición del joven Mendive en semejante entorno. Apodado “Canillita” y luego “Kiko” por sus allegados, trabajaba como repartidor de comida a domicilio, aunque lo suyo era cantar, bailar y echar chistes. Así que a los 11 años dio sus primeros pasos como cantante aficionado en el sexteto de un tresista llamado Alfredo

Hacia 1939 se tomó en serio el asunto, colaborando en la formación del Sexteto Caribe. Más tarde se enroló en el conjunto Los Jóvenes de la Crema. Kiko ya es entonces un muchacho con cierta experiencia, aunque no debe buscarse en él al teórico renovador ni al solista de voz única. Su aportación es más humilde, pero igualmente sincera y valiosa.
El conocimiento exacto de sus límites creativos le permitió renunciar de buena gana a la gloria del rupturista, encarnado por su gran ídolo, Orlando Guerra “Cascarita”, para aspirar a la de continuador en constante proceso de evolución.

Hacia 1941 decide que la propuesta que le acaban de hacer para irse a cantar a México con la compañía artística Batamú dirigida por Armando Burroto, es motivo más que suficiente para abandonar Cuba. “Total, valgo menos que ayer y más que mañana”, debe haber pensado, así que ordenó su equipaje dejándole un pequeño espacio a sus sueños creadores.
En México hace amistad con el pianista Álvaro Ruiz del Loyo (el conocido “Compadre Alvarito” de Pedro Vargas), quien lo contrata para actuar en la emisora radial XEQ, a la vez que debuta en el cine como bailarín en “Qué hombre tan simpático”. Su presencia en las llamadas películas de rumberas fue inmediata y obligatoria. El imaginario urbano lo asoció con la idea de lo “tropical por excelencia”, a partir de decenas de cintas al lado de las deslumbrantes Amalia Aguilar, Blanquita Amaro, Meche Barba, Rosa Carmina, Rosita Fornés, María Antonieta Pons y Ninón Sevilla, a las que a veces ayudaba como coreógrafo para montar diversas rutinas.

Apuntemos que sus arreglistas y directores de orquesta, tanto en discos como en el cine, siempre fueron de primera: Luís Alcaraz, Humberto Cané, Yoyo Casteleiro, Rafael Hernández, Miguel Pazos, Dámaso Pérez Prado, Homero Jiménez, Silvestre Méndez, Arturo Núñez, Memo Salamanca y Juan Bruno Tarrasa.
Su inmediata fama lo convirtió, además, en el primer punto de contacto de los músicos cubanos que abordaban el exilio a suelo mexicano, ayudando a dar sus primeros pasos a Cané, Méndez, Núñez y, muy particularmente, a Pérez Prado.
No está claro cómo ni porqué Mendive escogió a Venezuela para radicarse. Corría el año 1952 cuando visitó Caracas junto a Noro Morales y Olga Guillot, para presentarse en la radio y locales nocturnos. Es posible que haya sido por la llegada de Cascarita a México, cuyo ambiente congestionado por decenas de intérpretes parecidos (Tony Camargo y Yeyo, entre otros), presentaba menos oportunidades que Venezuela, para entonces, tierra virgen. Aunque volvió a México, Mendive se estableció para siempre en Caracas a partir de 1956. Luego de laborar en radio, bailes y grabaciones, popularizó su imagen en televisión en el programa de RCTV, “Media Jarra Musical”, cuyo anfitrión era Luís Alfonzo Larrain al frente de su orquesta. Mención aparte por su colaboración en las agrupaciones de Eduardo Cabrera, Aldemaro Romero, Chucho Sanoja y Porfi Jiménez, con quienes grabó varios discos, siempre mostrando esa vehemencia que, sin duda alguna, provocaba entusiasmo entre sus compañeros.

Con el tiempo Kiko Mendive detuvo su vertiginoso ritmo enclaustrándose en el espacio televisivo “Radio Rochela”, que si bien le generó simpatía popular y solvencia laboral, también condenó su imagen, por desgracia, asociada a la de un comediante chabacano, uno más del montón, que dicen.
Agobiado por un enfisema pulmonar murió el 5 de abril de 2000, solo, sin un centavo, olvidado en una rústica cama del Hospital Universitario de Caracas, y en el más completo estado de la miseria.

Hasta el sol de hoy su nombre ha caído, por más tiempo del que está permitido, en el olvido más absoluto de quienes deben proyectar su impronta, como pionero y facilitador de un imborrable legado en la historia del musical cinematográfico, independientemente de lo que hiciera después