MISION DEL LOCUTOR
LUIS RAMON RONDON
CERT LOC: 4511-29-7-1967.
Difícil, augusta, sembrado su camino de angustias, y signado su destino contra la inaplazable consigna del deber, La misión del locutor corresponde en todo momento a las más cara obligación de una conciencia ciudadana, y al empeño de superación que marca el espíritu en su afán de hace obra buena y útil.
No debemos olvidar que nosotros estamos educando y forjando al mundo, y de acuerdo con la modalidad, normas y orientaciones que informen nuestra tarea y nuestro oficio, tal será el resultado del trabajo realizado.
Cumplir nuestro deber es tarea principal, y cumplirlo bien, insoslayable ruta por la cual debe siempre transitar nuestro pensamiento y nuestra acción,
No estamos aquí para el silencio ante el mal de la Patria, sino para la vigilante posición de alerta ante su destino que nosotros estamos modelando todos los minutos.
El locutor debe tener de su misión un concepto apostólico, una concepción superior y determinante para el rumbo de la colectividad a la cual debe servir bien, y honradamente,
No con aspiraciones de progreso personal buscando el premio inmediato del esfuerzo, sino con la conciencia tranquila y resuelta al momento de desempeñar una misión que está, y que debe estar siempre por encima de toda conveniencia de partido, de intereses de grupo, de beneficio personal.
Hay dos polos alrededor debe girar siempre nuestro empeño. Honradez y Capacidad, así como no basta la pureza de una buena intención y hay que agregar la eficiencia y diligencia en el esfuerzo, no es suficiente la capacidad técnica, si el Locutor es honesto y digno de cumplir con su deber, como ciudadano y como hombre, Pero la honradez está por encima de todo.
La situación actual del mundo, tan preñada de miserias, tan llena de incertidumbres, no se debe precisamente a la falta de hombres de inteligencia, La inteligencia es lo que más ha sobrado, lo que ha faltado es otra cosa, lo que ha ocasionado esta terrible crisis humana es el abandono de los principios de honradez, dignidad y sinceridad.
Se ha querido construir el mundo con pedazos de cerebro y guiñapos de corazón, y hay como una resistencia a darle supremacía a los valores del espíritu, a lo que ha sido punto de partida, camino y norma de todo lo grande y sublime que la humanidad ha logrado y lograra integrar.
Al darle una vuelta a las páginas de la historia, fácil nos seria evidenciar que las más honrosas conquistas del hombre no se han logrado sin el concurso de la justicia y de la moral con la colaboración eficiente y decisiva de la capacidad.
A los locutores nos toca la tarea de reivindicar ese concepto de integración y superación humana, no es posible seguir rindiendo culto a las formas más bajas de la inteligencia traicionando la misión encomendada del deber.
No es posible seguir en ese trabajo de bajo fondo, de reptil inmundo, de medro y de servilismo.
Si queremos que la humanidad sea mejor, seámoslo, nosotros primero.
Si queremos que los gobiernos lo sean de veras, en su doctrina y en su personalidad, en su misión y en su ejercicio, no nos callemos cuando en injusticia incurran, ni tampoco silenciemos la obra de bien, mucho menos pongamos precio al trabajo que debe hacerse por deber, nunca por paga innoble.
Se explica perfectamente que en las luchas ardorosas de la política partidista y hasta en el propio debate cívico, aparezcan en la superficie expresiones y conceptos que debieron quedarse enterrados, ocultos en los más recónditos secretos del alma humana.
No hay razón que justifique la vulgaridad ni pena mayor que la que inspira un ciudadano vomitando insolencias, las expresiones groseras no construyen ni educan a los pueblos, lejos de esto las expresiones vulgares corrompen y destruyen.
Generalmente se confunde la franqueza de la expresión con la grosería y el irrespeto, La falta de educación con la franqueza, y la verdad con la vulgaridad, y cuando está diciendo ésta, cree que está expresando aquella,
Siempre he creído que se puede decir la verdad, que se puede ser categórico, siempre habrá espacio en la cultura y en las más exigentes de las éticas para expresar las cosas tales como son sin recurrir al insulto procaz, la expresión chabacana, a la diatriba de bajo fondo.
La gente juzga a los hombres por dos canales de expresión espiritual, la palabra oral y el hecho realizado, por ello el hombre juicioso trata de coordinar bien su pensamiento con su acción,
Su mentalidad con su obra.
El pensamiento con la evidencia de la propia personalidad que es lo real.
Sabemos de la honestidad de un hombre, 1ro, por sus expresiones, que pueden ser escritas o pronunciadas de viva voz, 2do, por sus hechos,
No se debe de ninguna manera responder a la vulgaridad con la vulgaridad, mucho menos cuando sobran argumentos para la defensa de la estima y del propio valer.
El locutor no tiene derecho de corromper los pueblos, tiene si, el insoslayable deber de orientarles y trazarles los mejores rumbos. La verdad en todos los casos. La ética presidiendo su gestión mentor
A la responsabilidad dándole su valor.
El trabajo de un hombre de pensamiento debe estar sujeto a las más puras y nobles exigencias de la época y de su conciencia rectora.
Se puede ser enérgico, determinante, pero que esta energía este inspirada por una causa noble y justa… Por una causa que justifique hasta la violencia en su defensa.
Pero vulgar, ¿esto jamás! ..Calumniador mucho menos.
Haya la polémica, exprese cada cual sus puntos de vista,
Seamos ardientes en la proclamación de los conceptos, pero que siempre se mantenga intacta la ética, y la responsabilidad en los pensamientos, en las expresiones y en los hechos.
La verdad hay que decirla siempre cuéstenos la vida, pero la vulgaridad nunca debe llegar al pueblo a través de un Locutor.
Hay palabras que no pierden virtualidad así se repitan una y mil veces, como si su frecuente pronunciación constituyera la manera más eficaz para darle mayor actualidad su propia significación,
Son esas expresiones simples que se oyen todos los días, que se leen a cada momento, y que con todo, permanecen con un valor inmutable.
Como la verdad son eternas y sacratísimas tienen la solidez granítica.
Tal es el caso de la libertad de expresión,
En una celebra conferencia de carácter internacional, un exponente manifestó lo siguiente: “La base de la democracia es la base de la libertad”- No es posible la democracia cuando no existe el ambiente de libertades propicio el estimulo, desarrollo y consolidación.
No es posible democracia cuando se persigue al hombre que profesa ideas distintas al régimen imperante, cuando se acosa a los grupos políticos y económicos o religiosos que difieren de la ideología oficial,
Porque la democracia es lo contrario, es decir, que se toleren todas les expresiones, que se deje campo abierto a todas las inquietudes del espíritu, y se acepten todas las criticas.
La libertad de expresión es un postulado que podría calificar de interés universal, juzgada así, no se explica la actitud de quienes contra todo principio moral, y político pretenden coartarla, y destruirla con antidemocráticos meritos.
Toda una pléyade hombres fue las que echo los cimientos de la nacionalidad,
La severidad de Don Simón Rodríguez, y el candor de Cecilio Acosta,
La energía de Fermín Toro,
El humanismo de Andres Bello, y la lógica de Rafael María Baralt, y otros paladines del deber cumplido,
Son las columnas de este edificio que no debemos permitir lo derrumben nunca jamás, y que se llama .Venezuela.
Ellos la orientaron con la enseñanza de su verdad, y el ejemplo luminoso de su vida sin sombras,
Ellos la encaminaron por cívicas sendas, y noble y grande fue siempre su pedagogía, sabio y seguro su dictado,
Robusto e integro al patrimonio, dejando como sublime la virtud, aquellos hombres se dieron íntegros a la formación de la nacionalidad.
Para finalizar quiero dejar claro lo que a mi juicio debe profesar en su vida diaria un Locutor:
A.- Enseñar al pueblo su verdad y su camino.
B.- Orientarle en lo justo, y no ocultarle la realidad por muy dura y amarga que ella sea.
C.- Hablar claro al príncipe y al vasallo, al director de obras y a su ejecutor.
D.- Ser verídico en la expresión de motivos, y enérgico en la defensa de principios.
E.- Decir el propio pensamiento, asi el mundo crea lo contrario y se oponga enardecido.
F.- Señalar un ruta que se cree buena para el transito humano, y desbrozarla siempre tenaz.
G.-No dejarse envanecer con los elogios que inspiran el deber, ni amedrentarse ante la gritería, el ataque o la amenaza.
H.- Señor uno y señor de sus ideas, no hoja fácil que mece el viento las opiniones ajenas.
I.- Sufrir su convicción y saberla expresar constructivamente.
ESTO A MI ENTENDER ES TAREA INSOSLAYABLE DEL LOCUTOR..
GRACIAS COLEGAS,
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