sábado, 4 de noviembre de 2017

on Baylor, temible y amable; por Mari Montes 7 de agosto, 2017

on Baylor, temible y amable; por Mari Montes 7 de agosto, 2017 Don Baylor era sinónimo de poder y eso producía emociones según el lado del parque y la afición. Se esperaba que desapareciera la pelota y aumentara la distancia o volteara el juego. La mayoría que se sentaba sobre primera, lo deseaba y la mayoría sobre tercera lo temía, lo temíamos, incluso quienes lo recordamos “de oído”, de tantas historias para describir su estampa y fuerza en aquellos días. Si algo tenía aquel “Poder Negro” del cual formaba parte Baylor, era un apodo bien ganado, en todas sus etapas y con todo su elenco: Pat Kelly, Harold King, Clarence Gaston, Jim Holt, Jim Rice, Dave Parker y Mitchell Page, armados con sus bates, eran artilleros que amedrentaban con solo escuchar sus nombres. Eran tiempos en los que la pelota profesional venezolana contaba con jugadores que venían de brillar en las Mayores. No existían los jugosos contratos de ahora y el salario en la LVBP era atractivo, además del buen beisbol. Se supo también de él por el incidente en el que se lesionó Remigio Hermoso, consecuencia de una jugada, así que el nombre de Don Baylor nunca más nos fue extraño y al terminar su carrera como pelotero activo le vimos como coach, hasta que de nuevo se instaló en las noticias beisboleras de todos los días, cuando tomó el mando de los Rockies de Colorado, equipo de la reciente expansión que pronto ganó muchas simpatías con sus inolvidables “Bombarderos de la calle Blake”: Dante Bichette, Vinicio Castilla, Larry Walker y Andrés Galarraga. En 1992, el “Gran Gato” experimentó un slump estruendoso y preocupante, aquella temporada en San Luis parecía ser el fin. Una noche en Shea Stadium, Joe Torre, mánager de los Cardenales, sacó al Gato por un emergente. Según recordó Baylor en el documental Galarraga, beisbol, puro beisbol, coescrito por César Miguel Rondón y quien suscribe, Andrés se sirvió agua en un vaso y las manos le temblaban, afectado por lo sucedido. Al terminar el juego, en el pasillo, recuerda el “Muchacho de Chapellin”, Baylor le dijo que con sus condiciones solo había que trabajar y modificar un par de cosas, y le cambió la mecánica. Lo paró de frente al lanzador y le aconsejó una variación en el ajuste antes de conectarla y así fue como lo trajo de vuelta, porque los gatos tienen varias vidas. Andrés Galarraga, prácticamente en una sola pierna, luego de regresar de una lesión en la rodilla que casi lo deja fuera, logró el título de bateo en 1993, una temporada épica en la historia de ambos. Baylor se convirtió en el mánager que mas rápido condujo a un equipo de la expansión a playoff y Andrés, con .370 de promedio, fue mejor bateador que Tony Gwynn. A la vuelta de unas temporadas, Baylor y el Gato se fueron de Colorado para coincidir en Atlanta: Baylor como coach y Galarraga en su segundo año en los Bravos, pero el Gato fue diagnosticado de cáncer aquella primavera de 1999. Unas semanas después de la mala noticia sobre Andrés, y el anuncio de que perdería la temporada para someterse al tratamiento, encontramos a Don Baylor en Port Saint Lucie, en un juego de exhibición entre los Mets y los Bravos, que por cierto decidió Melvin Mora con HR en extrainning. Conversamos con Baylor en un grupo encabezado por Ruben Mijares y David Concepción, en el que también estaban, Francisco Blavia, Fiorella Perfetto, y los amigos Ubaldo Armas y Daibor Trujillo. Le pregunté a Baylor si le parecía conveniente que Andrés jugara pelota invernal y respondió: “Sería muy bueno para él y yo quisiera dirigirlo”. Sólo para confirmar, le insistí: “¿Quisiera dirigir a los Leones del Caracas?” Y me dijo que sí, resaltando el respeto que sentía por la afición melenuda cuando vistió el uniforme del Magallanes y el afecto por Venezuela y su gente. Tomamos sus contactos y más tarde transmitimos al gerente Oscar Prieto Párraga de lo sucedido; en efecto hicieron contacto y de aquel pacto que no pudo concretarse dio cuenta Humberto Acosta. A las semanas Baylor fue nombrado mánager de los Cubs y así terminó mi ilusión de verlo con la camisa de los Leones del Caracas. No pudo ser sino una anécdota de “La tarde que casi firmo a Don Baylor”. Vino a Venezuela a dirigir a los Bravos, contratado por Rubén Mijares, su gran amigo desde los días del legendario “Poder negro”. Hoy leemos que estuvo peleando varios turnos contra el cáncer, hasta que finalmente anotó su última carrera. Se le recordará siempre como le vimos, como lo recuerdan el Gran Gato, Henry Blanco, Eduardo Pérez y yo, aunque nunca he tomado un turno: como un temible slugger, un coach sabio, un mánager inspirador y un hombre generoso y amable, entrevistado de lujo, grato y enamorado de Venezuela. Ha sido un gusto temerle.

Felo, inmortal del Caribe; por Mari Montes 24 de agosto, 2017

Todos mis amigos magallaneros, que son muchos, recuerdan siempre que la última voz que escuchaban antes de quedarse dormidos, era la de Felo Ramírez. Lo escuchaban en sus pequeños radios transistores, en la mesa de noche o en la almohada, hasta que caía el último out, para quedarse oyendo los comentarios finales. Era mejor cuando la Nave estaba arriba en la pizarra y Felo Ramírez anunciaba: “¡ESTÁ GANANDO EL MAGALLANES!”. Era, según cuentan, una doble emoción que estuviera ganando el equipo y que lo narrara “Lo mejor del Caribe”. Bastaba cerrar los ojos para ver la pelota volando cuando Felo iniciaba la narración de la trayectoria: “La bola se va elevando, se va elevando… yyyyyyyy la bolaaaaaa seeeeeeee llevó la cerca”. El bateador daba la vuelta al cuadro y la audiencia podía verlo como si estuviese en el parque, era un mago capaz de transportarlos a su cabina, desde donde podía mirarlo todo. Los grandes nombres de los Navegantes hicieron jugadas espectaculares que Felo describía en su dimensión. Los niños caraquistas teníamos a Delio y los niños del Magallanes tenían a Felo. Honraba el juego cada vez que un hombre era puesto fuera, robaba una base o daba un buen batazo. No exageraba, no se quedaba corto de palabras para narrar con exactitud lo que sus ojos estaban viendo. Amaba el béisbol y respetaba a todos sus protagonistas: jugadores, técnicos, umpires, personal de terreno y de la cabina, sus compañeros, y la inmensa audiencia que confiaba en que el juego transcurría tal como lo narraba Felo. Era divertida la elegancia con la que solía quejarse de algunas decisiones de los árbitros, si el pitcheo estaba ahí en la esquinita, esas pelotas que pueden ser cualquier cosa y la sentencia demoraba, exclamaba “¡Canta Caruso!” y si el ponche no le parecía, era suficiente escucharlo decir que lo había ponchado el umpire, para saber que el envío había sido una bola. Desde temprano aprendió a leer el juego, para encontrar las claves que le permitían estar unos segundos adelante, la ubicación de los jardineros, movimientos de los árbitros, reacciones del público cuando aún no está tan claro para todos si la pelota sale de HR o es foul. En el beisbol, no basta con seguir a la pelota para ver toda la acción. Fueron 72 años narrando, desde que comenzó como anunciador en su amada Bayamo, en Cuba. Perteneció a la legendaria “Cabalgata deportiva Gillette”, junto a Musiú Lacavalerie y Buck Canel. Hablar con él de aquellos años era una delicia, porque nada disfrutaba tanto Felo como hablar de béisbol, de evocar momentos que le tocó describir. Su favorito, sin duda, el hit tres mil de Roberto Clemente. También le tocaron hazañas como el HR 715 de Hank Aaron, el Juego Perfecto de Don Larsen, cantidad de juegos sin hits y otro montón de batazos importantes, como uno que recordaba especialmente un doble que Luis Aparicio le conectó a Sandy Koufax en la Serie Mundial de 1966, en la que se enfrentaron Dodgers y Orioles. La trayectoria de Felo le hizo inmortal, distinguido con el Premio Ford Frick, que es el máximo honor para un narrador y que lo instala en Salón de la Fama de Cooperstown. Era inmenso Felo, pero era todavía más grande cuando iba caminando por cualquier estadio del Caribe y tenía sonrisas para todos, un momento para una foto, para firmar una pelota, un ticket del juego o lo que el fanático quisiera. Recuerdo que el día que le conocí, era yo la voz en el Universitario de los Leones del Caracas y mi amigo Iván González me lo llevó a la cabina; jugaban los eternos rivales y cuando pude anuncié a todos que Felo Ramírez, “Lo mejor del Caribe”, estaba en el estadio. De inmediato vino la ovación de todo el parque, ya Felo no pertenecía solo a la Nave. Desde que comenzaron los Marlins, se convirtió en narrador del circuito en español, así que toda la historia del equipo de Miami fue narrada por Felo, hasta abril, cuando tuvo un accidente descendiendo del autobús del equipo en Filadelfia. Hizo duplas sensacionales en todos sus años frente al micrófono y su último compañero fue Yiky Quintana, con quien compartía una narración especialmente grata, emocionante, divertida, educativa, con interacciones con la audiencia y siempre con amabilidad. Le tocó duro a Yiky narrando el doble juego el martes, estaba solo porque Raúl Striker no pudo llegar. Narró con el pesar y la tristeza de saber que Felo se había ido, cuando existía la ilusión de tenerlo de nuevo porque daba muestras de mejoría, pero retrocedió y de alguna manera nos agarró a todos fuera de base. La muerte siempre sorprende. Yiky narró desde el último estadio donde estuvo Felo. Se hizo un minuto de silencio y los Marlins colgaron un jersey con el número 94, como su edad, y su nombre: Felo. Stanton se fue a las gradas y más lejos la llevó Suzuki. Ozuna también la voló y peces ganaron los dos. Le gustaba hablar de Roberto Clemente, recordaba que el “Cometa de Carolina” lo había invitado aquel 31 de diciembre a llevar ayuda a Nicaragua, pero se excusó para quedarse con su Fela adorada recibiendo el año nuevo y por eso no lo acompañó. Se habrían ido dos grandes, pero Felo tenía muchos innings por narrar y litros de café del Versalles. Increíble la cantidad de fotos que los fanáticos subieron a sus redes el martes. Decenas, centenares de fotos con él, porque nunca decía que no, consciente del cariño que se había ganado. Está en álbumes y galerías virtuales, su muñequito Bobble Head está en repisas junto a retratos de familias. Cada quien se quedó para siempre con una jugada narrada por él o un gran batazo. Los niños que aún son niños y siguen a los Marlins, lo recordarán siempre como el abuelito que narraba los jonrones de Stanton o el hit tres mil de Ichiro. Mis amigos lo recordarán y volverán a ser niños y Don Baylor o Mitchel Paige otra vez volarán la cerca. ¡Te vamos a extrañar Felo, pero los tipos como tú no se van, por algo los llaman “inmortales”!

José Altuve, heredero de todos; por Mari Montes 4 de noviembre, 2017

No sé si José Altuve escuchó hablar de Pompeyo Davalillo, un hombre de beisbol, legendario por su filosofía del juego, por sus decisiones inesperadas que pasaron a las crónicas como “pompeyadas”, para definir esas jugadas que sorprenden, caribes y ejecutadas con picardía. Pompeyo se las ingeniaba para ganar, desde siempre, desde que decidió convertirse en jugador profesional a pesar de su tamaño, poco mas de 1,60 y llegó a las Grandes Ligas en 1953, con Washington, cuando solo eran 16 equipos. Pompeyo no creía en imposibles y era capaz de hacer lo impensable. La única base que robó en los 20 cotejos en los cuales vio acción, fue el home, el 6 de agosto de 1953, contra Billy Wrigth y con Joe Tipton en la receptoría. Ese juego se lo ganaron los Senadores a los Indios de Cleveland y perdió Bob Feller. Dice el Box Score, que “Yo-Yo” Davalillo fue el segundo bate. Se fue de 3-2, con 2 anotadas y participó en una jugada de doble play. Jugó el short stop en la época en que Phil Rizutto lo hacía para los Yankees y Alfonso Carrasquel para los Medias Blancas, no cualquiera jugaba en las Mayores, no es así ahora y no lo era entonces con casi la mitad de los equipos. Fue un Grande Liga, aunque sólo estuviera un año. Pompeyo no vio jugar a José Altuve, pero me atrevo a decir que le habría recordado a sí mismo, por el tamaño y por la ganas de conquistar el home, cualquier home. Hoy José Altuve es el pelotero más sensacional del beisbol, es el diamante más valioso de todos los diamantes, y aunque lo sabe, porque el beisbol traduce casi todo en números, es genuinamente humilde, no es una pose. Aun se sorprende cuando las estadísticas le demuestran que lleva un ritmo mejor que el de Pete Rose en la cuenta de los hits. Sonríe y agradece el dato, pero nada quebranta su sencillez. Juega y se divierte, es bueno y trabaja duro. Le da con una mandarria a una rueda de tractor y practica montones de veces sus tiros a las bases, corre y vuelve a entrenar y así se ha hecho su “suerte”. No ha dejado de ser el muchachito que se iba a la parte de atrás del graderío del José Pérez Colmenares de Maracay, a buscar pelotas que se fueron de jonrón, para tener con qué jugar al día siguiente la partida. Disfruta el recuerdo cuando evoca aquellos días en su amada Maracay, cuando jugaba beisbol y más beisbol para divertirse y compartir con su papá: su primer gran entrenador. Ya han contado sus compañeros y coaches que era un fuera de serie con el bate, que esa chispa que hoy alumbra todos los terrenos comenzó a deslumbrar en la bella “Ciudad Jardín”, donde se convirtió en jugador profesional a fuerza de batazos que fueron posibles gracias a su dedicación. Tenía que destacar, quería llegar y sabía que su tamaño podía ser un obstáculo, pero él tenía algo más importante que estatura, y es que, como dice uno de los capítulos del libro de beisbol que nadie ha escrito: “Todo el que batea, juega”. Además era su actitud. Él es ese tipo de bateador que conecta la bola al cuadro y sale corriendo a primera como si fuese posible ser más rápido que la pelota, y a veces, lo consigue y llega quieto, o el infielder se enreda tratando de ponerle más, porque Altuve le pone más, y esa puede ser la diferencia entre ponerlo out o que se embase, y Altuve embasado es como aquella frase de Casey Stangel sobre Luis Aparicio: “Denle base por bolas a Luis Aparicio y de inmediato la convertirá en doble”. Ellos tienen en común el tamaño, en estatura, voluntad y calidad. En el beisbol no hace falta altura si se está a la altura. Pablo Torrealba y Wolfgang Ramos lo detectaron temprano y se empeñaron en que Alfredo Pedrique se decidiera a firmarlo para los Astros. “¡Ese enano va a batear!” Y como en otras historias de estrellas como Bob Abreu, Richard Hidalgo, Melvin Mora o Johan Santana (por citar algunos), el sabio Andrés Reiner fue una valiosa opinión que terminó por convencer a Pedrique. Donde quiera que esté, don Andrés debe estar aplaudiéndolo. “Le dimos 15 mil dólares de bono, pero él nos decía que no le importaba el dinero, que lo que quería era que le dieran la oportunidad”, recuerda Alfredo Pedrique horas antes del séptimo juego de la Serie Mundial, “me ha alegrado mucho verlo, lo he disfrutado como si fuese mi hijo”. Remata emocionado. El hoy mánager del equipo triple A de los Yankees es de esos estrategas que usan las estadísticas para apoyarse, pero siempre valorando los intangibles, lo que los números no son capaces de decir, las cualidades que no refleja la sabermetría. José Altuve estaba en doble A cuando fue invitado al Juego de las Estrellas del Futuro. Al año siguiente fue al Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas, se ganó ese derecho y al cabo de cinco temporadas ha dejado claro que nada fue casualidad. Por tercera vez líder bate, cuarta campaña con 200 hits, otro Juego de Estrellas, Premio Hank Aaron, de nuevo Premio Luis Aparicio, Jugador del año, probablemente Jugador Más Valioso, protagonista de publicaciones, estrella de comerciales, invitado de Jimmy Fallon y el más amado por los niños desde los tiempos de Ozzie Smith y Kirby Puckett, según dijo el periodista Bob Costas hace unos días al New York Times. José Altuve ha roto paradigmas, los cazadores de talento lo van a pensar mejor antes de rechazar a un muchacho por su tamaño. Es tan especial y único, que es heredero de Pompeyo Davalillo, Luis Aparicio Montiel y Omar Vizquel, pero también de César Tovar, Jesús Marcano Trillo y Andrés Galarraga. Imagino un campo de tierra, en alguna parte de Venezuela o de Texas, al momento de elegir los jugadores de cada equipo, a unos niños midiéndose para ver quién es el mas bajito, todos quieren ser José Altuve.

miércoles, 30 de agosto de 2017

CAPITAN MENDEZ LLEGO AL ESTUDIO A LAS ONCE Y CINCO DE LA NOCHE EN COMPAÑIA DE SU MECANICO, CORONEL PEREZ LUNA, EDECAN DEL PRESIDENTE GOMEZ, Y DE UN OFICIAL DE LA AVIACION VENEZOLANA, FUE RECIBIDO CON EL HIMNO DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA Y VIVAMENTE EMOCIONADO, TRAS EL SALUDO, TAN SIMPATICO AUDITORIO DE RADIO ESCUCHAS, INICIO LA NARRACION DE SU HAZAÑA DESPUES DE HABER SIDO PREVIAMENTE PRESENTADO Y FELICITADO POR LA DIRECTIVA DE LA EMISORA. La conversacion entre el aviador y el speaker. asi se le decia al locutor- fue minima, como breve, ya que no paso de quince minutos, sin embargo esta debio haber sido la primera conversacion periodistica o entrevista en nuestra radiodifusion o cuando menos la primera que reportan nuestros diarios por la importancia del personaje visitante, husped de honor de la capital y del mismo presidente Gral Gomez

luis tiant.lanzador cubano

Luis Tiant lo Merece Compartir Publicación : Después que se agotaron todas las oportunidades para ingresar por la puerta grande al salón de los inmortales, como se lo merecía, el tiempo se le venció al famoso lanzador cubano Luis Tirant, lo que nadie se esperaba, fueron 15 chances en las que apareció en las papeletas de los que escogen, sin haber tomado en cuenta sus 229 victorias, ganó más juegos que “El Bagre” Ji Catéis Hunter, Ji Bunning, Don Drysdale, Bob Lemon, Jack Chesbro, Dennis Eckersley, Lefty Gómez incluso que Sandy Koufax, entre otros que están en el salón de la fama, y que fueron grandes estrellas en sus tiempos, en realidad no comprendemos en que se basaron los “entendidos” para negarle la entrada a este lanzador quien en 19 temporadas vistió las franelas de Cleveland, Boston, Yankees, Minnesota, Pittsburgh y Angelinos y que en cuatro campañas ganó 20 o más juegos, pero sigamos con su performance, al momento de su retiro, los numeritos dicen que dos veces, en 1968 encabezó el circuito en efectividad con 1,60 y después en 1972 también liderizó la liga con 1,90 de efectividad, mientras era convocado a tres juegos de estrellas Tiant fue un súper dotado, ¿Por qué no entró? ¿Será por qué era negro y latino?, en realidad haciendo un análisis exhaustivo no conseguimos explicación alguna, solamente el egoísmo pudo hacer que este nativo de Cuba no fuera inmortal, voy más allá, en su época fue uno de los serpentineros más dominantes en el mundo de las grandes ligas, es el líder en blanqueadas con 49 entre los pitchers que están fuera de Cooperstown, se pensó que podía ingresar por la puerta de la cocina, lo que se llama el Comité de Veteranos, que tiene como miembros para la escogencia o de jurados a Hank Aaron, Al Kaline, Juan Marichal, Tom Lasorda, Brooks Robinson, Don Sutton, Billy Williams, aquí hay una mezcla entre negros, blancos, latinos y hombres de su misma generación Tampoco salió humo blanco. Que injusticia

miércoles, 13 de abril de 2016

EXAMEN PROSTATICO, POR FAVOR LEANLO



Categoría: Expertos gestión empresarial
“Tendríamos que hacer prevención de la salud prostática en la inspección de trabajo”

Escrito por Executive Excellence

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Quizá todavía no sepa hasta qué punto una visita al urólogo puede influir en su productividad laboral. Muchos hombres asumen ciertos síntomas urinarios como una condición propia de su edad, y por desconocimiento o por vergüenza no van al médico. Esta resistencia es un indicativo de la ignorancia que existe acerca de la salud prostática. A partir de los 40 años, la próstata puede experimentar un crecimiento progresivo de carácter benigno.

La Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP) es una enfermedad crónica muy común, con una alta incidencia y prevalencia, que afecta aproximadamente al 50% de los varones entre 50 y 60 años. Tiene tratamiento, y su diagnóstico temprano es tan valioso como sencillo. Por eso, una mayor información y concienciación en el entorno empresarial, y especialmente en el directivo, es clave. La decisión de considerar la patología prostática en las revisiones médicas de empresa puede ayudar a prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de los empleados.

José Manuel Cózar, presidente de la Asociación Española de Urología, nos abre los ojos sobre la rentabilidad de invertir en prevención y nos explica más detalles de la HBP.

EXECUTIVE EXCELLENC: El crecimiento de la próstata y la dificultad para miccionar, ¿son sinónimo de cáncer de próstata?

JOSÉ MANUEL CÓZAR: No. De hecho, la enfermedad más frecuente de la próstata, y el primer motivo de consulta en los servicios de Urología, es la Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP).

A partir de los 40 años, la próstata puede experimentar un crecimiento progresivo de carácter benigno. La uretra queda comprimida, lo que impide el paso de la orina y provoca, por tanto, dificultad para miccionar.

Aunque, en la mayoría de los casos, esta enfermedad no supone una amenaza para la vida, sus síntomas pueden afectar negativamente a la calidad de vida de los hombres que la padecen.

Además, algunos pacientes con HBP pueden presentar complicaciones más graves, como la retención aguda de orina, una obstrucción completa del tracto urinario o la necesidad de cirugía para tratar la HBP. En algunos casos, puede causar indirectamente infecciones urinarias e incluso alteraciones en la función de la vejiga y otros con repercusión en los riñones, que podrían acabar provocando una insuficiencia renal. Por eso, es recomendable que todos los varones que presenten síntomas a partir de los 50 años consulten con su médico.

E.E.: ¿Cómo es posible detectar la enfermedad a tiempo?

J.M.C.: Diagnosticar las enfermedades en las etapas donde es posible su curación es determinante. En este caso, podemos hablar de tres grandes pilares para ese diagnóstico precoz.

Primero, el reconocimiento de los síntomas, tales como: la necesidad de ir varias veces al servicio, incluso por las noches; la dificultad para empezar a orinar, una micción dolorosa… El varón tiende a negar y encubrir estos síntomas, porque los interpreta como una señal de envejecimiento; algo que no está bien visto en una sociedad de la imagen como en la que hoy vivimos.

El segundo pilar es la visita al urólogo para hacer una exploración a través del recto, ya que el varón no puede palparse la próstata por sí mismo. Con la misma naturalidad que si nos sale un bulto en la mejilla no dudamos en acudir al médico, así debería suceder con la próstata.

El tercer método, y más sencillo –sobre todo cuando se niegan los primeros síntomas y no se va al urólogo por miedo al tacto rectal–, es a través de un análisis de sangre. Desde hace tres décadas, sabemos que el Antígeno Prostático Específico (PSA) es un marcador que no existe en ningún otro tumor de la anatomía humana. El PSA es una proteína que segregan las células de la próstata cuando se están dividiendo. Solamente refleja que la próstata está creciendo. Luego habría que investigar si ese crecimiento prostático es benigno o no.

E.E.: ¿En qué consiste el tratamiento?

J.M.C.: En la última década, la urología ha asistido a una revolución de los fármacos. En el caso de la HBP, la mejora en el conocimiento de su epidemiología y evolución natural, la aparición de nuevos medicamentos, así como el desarrollo de nuevas tecnologías para su tratamiento quirúrgico, han permitido un mejor diagnóstico y tratamiento. Según ese diagnóstico y el perfil del paciente, este puede requerir diferentes fármacos.

El tratamiento de la HBP se realiza en función de la fase en que se diagnostica. En las fases iniciales, con síntomas leves, puede que el paciente solo necesite recomendaciones dietéticas: de control de ingesta de líquidos, de sus horarios, etc., y medidas de salud, como evitar el sedentarismo, hacer deporte, etc.

En fases de síntomas moderados o graves, el médico de Atención Primaria lo evaluará y decidirá si lo trata él o lo deriva al urólogo. En España tenemos un consenso elaborado por las tres Sociedades Científicas de Atención Primaria y por la Asociación Española de Urología para manejar adecuadamente a los pacientes con síntomas de HBP.

Cuando todos los tratamientos médicos fracasan, recurrimos a la cirugía mínimamente invasiva (RTU de próstata, Láser) o abierta (adenomectomía). Por eso es importante acudir al urólogo en fases tempranas.

Hace una década, un varón de cada 10 que tenía disfunción eréctil en España consultaba a su urólogo, hoy lo hacen entre 6 y 8. Es decir, se ha producido un gran avance. Creo que hemos sabido transmitir que existen tratamientos que realmente pueden ayudar al paciente. Ahora debemos lograr el mismo grado de sensibilización hacia la HBP.

E.E.: Algunos expertos en gestión de capital humano sitúan en torno a los 50 años la fase de plenitud en el rendimiento. En ese momento, un directivo alcanza una alta eficacia, es capaz de resolver los problemas más fácilmente, etc. Es precisamente la misma edad en la que se produce el agrandamiento de la glándula prostática… ¿Cómo puede afectar la HBP a la productividad laboral del hombre?

J.M.C.: Un hombre que presente los síntomas más graves de la HBP puede sentirse agobiado por la necesidad de planificar su vida, no solo su trabajo, en torno a esta enfermedad. Por ejemplo, puede sentir la necesidad de saber en todo momento dónde está el baño y de elaborar estrategias para estar siempre cerca de él. También es posible que le preocupe la forma en que los síntomas le impiden disfrutar de la intimidad con su pareja; incluso, esta también puede ver interrumpido su sueño, si él tiene que levantarse por las noches para ir al baño.

Obviamente, toda empresa quiere que sus empleados estén sanos y vayan descansados a su puesto de trabajo, pues esto afectará a su rendimiento y eficiencia. Pensemos en la responsabilidad de un conductor de una ruta escolar o de alguien que desempeñe su trabajo en las alturas. Para ellos, el descanso nocturno es fundamental. No debemos obviar que detrás de muchos accidentes laborales, hay un problema de próstata.

Creo que tendríamos que hacer prevención de la salud en la inspección del trabajo. Tan importante como controlar la tensión, la presión ocular o la diabetes, sería preguntarle al empleado cuántas veces se levanta por la noche.

Invertir en la resolución de esta enfermedad de forma preventiva puede ser rentable para la empresa y para la sociedad en general.

E.E.: ¿De qué manera los entornos laborales pueden concienciar a sus empleados de la importancia de la salud prostática y ayudarles a detectar posibles problemas?

J.M.C.: En casi todas las empresas, el servicio médico se basa en hacer una analítica, controlar la tensión, el fondo de ojos y algún aspecto particular que el paciente-empleado le pueda consultar, pero yo les recomendaría a esos médicos de empresa explorar bien el tema de la patología prostática, porque es algo muy sencillo.

A través del cuestionario IPSS (Índice Internacional de Síntomas Prostáticos), que plantea ocho preguntas concretas sobre los hábitos de micción, es posible detectar si estamos ante un enfermo prostático, o no. Si al IPSS le sumamos la palpación prostática, el médico de empresa tendrá un diagnóstico correcto de la salud urológica que tiene tu plantilla.

Incluso, los propios empleados pueden hacer este test. La puntuación obtenida tras la suma de las respuestas revela si tiene síntomas leves (de 0 a 7), moderados (de 8 a 19) o graves (a partir de 20).

También existe la ecografía urológica integral, que no aporta gran información en lo relativo a la próstata, pero sí detecta un incremento de su volumen, un aumento de retención en la vejiga y observa los riñones. Esta ecografía no es invasiva, se hace en 10 minutos y permite descartar la litiasis renal, prevenir un cólico nefrítico e incluso diagnosticar un tumor de riñón en estadios tempranos, antes de que aparezcan los síntomas.

Con acciones muy sencillas, como rellenar el test, un PSA o una ecografía, podemos diagnosticar con antelación y evitar sufrir enfermedades urológicas avanzadas.

E.E.: ¿Por qué en el ámbito de los Recursos Humanos no ha impactado este tema que, como demuestra la Asociación Española de Urología, es relevante y tiene una clara incidencia en el desempeño de los trabajadores de más de 50 años, entre ellos muchos directivos?

J.M.C.: La Asociación Española de Urología se enfoca en los temas más prevalentes trabajando con los hospitales públicos para llegar a grandes masas. Es cierto que no hemos llegado específicamente al entorno directivo, pero el ámbito de nuestra atención es universal. Somos una sociedad que tiene unos 2.500 urólogos, de los que prácticamente el 90% trabaja en el ámbito público, aunque muchos de ellos también se dediquen a la medicina privada. Por eso creo que esta entrevista permite dar visibilidad al tema de la salud prostática en el entorno directivo.

Muchas veces, el ejecutivo de 50 años puede ver afectado su rendimiento por este problema. La primera pregunta que los ejecutivos de esa edad tendrían que hacerse es si su padre o algún hermano ha sufrido cáncer de próstata. Si es así, aunque no tengan síntomas, con 45-50 años deben consultar al urólogo.

Siempre digo que el mejor calmante ante cualquier enfermedad es la información. Saber que algo tan sencillo como pedir un PSA en la analítica de la empresa te puede ayudar.

En el caso de los ejecutivos, a veces ya no es solamente el encubrimiento de los síntomas por el miedo al envejecimiento, sino el tiempo, algo que ellos valoran especialmente. No “tener tiempo” para visitar al urólogo (por no querer hacer cola, por no apuntarse a una lista de espera, etc.) hace que no conozcan el estado de su próstata. Por eso, les recomiendo gestionarse como consideren (delegando en otros la petición de esa cita, acudiendo a un urólogo conocido o privado, etc.), pero obligarse a hacer estas revisiones. Quizá “pierdan” media hora de su tiempo, pero están ganando 30 años de vida.

martes, 12 de abril de 2016

PUENTE LLAGUNO-11-4



¡AQUÍ ESTÁ! El documental que explica la VERDAD de lo ocurrido en Puente Llaguno aquel #11A

Usuarios de Twitter recuerdan este lunes los lamentables hechos del 11 de abril de 2002, cuando la oposición exigió en una marcha la renuncia del entonces presidente Hugo Chávez, en una manifestación que terminó ese día con 19 muertos y al menos 100 heridos.
El 11 de abril de 2002 en la mañana, se concentró frente a la sede de PDVSA (Urbanización Chuao, Caracas) una multitudinaria manifestación de ciudadanos opositores a Chávez.
Foto: http://enfoquesperiodisticos.blogspot.com/
Foto: http://enfoquesperiodisticos.blogspot.com/
A lo largo de la mañana, varios dirigentes subieron a una gran tarima montada en el sitio y hablaron a la multitud, el último fue el entonces secretario general de la CTV (Central de Trabajadores de Venezuela) Carlos Ortega. En medio de su intervención, éste anunció: “No descartemos que esta masa, que este río humano vaya hasta Miraflores” ante este llamado, la multitud empezó a movilizarse hacia el sitio.
Según algunas versiones, el anuncio de Ortega fue resultado de la presión de la multitud, que gritaba sin parar la consigna: ¡A Miraflores!¡A Miraflores!.

El documental que muestra la realidad y en detalle de lo ocurrido aquel 11 de abril:

Eran cerca de las 11:30 a. m. cuando se inició el avance hacia la sede presidencial. A esa misma hora, otro grupo de manifestantes se encontraba cerca del mismo palacio dando apoyo al presidente Hugo Chávez.
La Policía Metropolitana (conocida en Venezuela por sus siglas “PM”) intentó sin éxito detener la marcha a la altura de la Avenida Bolívar, por temor a la violencia que podría generarse si se encontraban los grupos opositores con los oficialistas.
La marcha siguió avanzando hasta llegar al centro de Caracas, muy cerca del palacio presidencial. Al encontrarse las dos manifestaciones en esa zona, comenzaron enfrentamientos violentos que fueron sólo parcialmente controlados por la Guardia nacional y la PM, dichos enfrentamientos se prologaron por varias horas y abarcaron diferentes lugares aledaños a la sede presidencial de Miraflores.

Los sucesos

Aproximadamente a las 2 p. m. un grupo de manifestantes de oposición comienza a ascender por la avenida Baralt. Los grupos oficialistas apostados en Puente LLaguno al observar el movimiento del otro bando, bajan a la avenida para enfrentarlos.
Un dato importante que debemos mencionar es que en esta área -al contrario de las demás zonas cercanas al Palacio de Miraflores- no había ningún cordón de la Guardia Nacional impidiendo el paso, lo cual permitió que los dos grupos en conflicto se enfrentaran directamente, ocasionando un elevado saldo en heridos y fallecidos que no se produjo en otras zonas.

Los francotiradores.

Durante los sucesos de ese día, varios testigos señalaron haber visto personas disparando desde dos ubicaciones específicas: El Hotel Ausonia y el Hotel Eden.
En informe presentado el 15 de mayo de 2002 ante la Asamblea Nacional, el jefe de la Casa Militar (la guardia del presidente de Venezuela) para ese momento, Coronel Almidien Ramón Moreno Acosta, se afirma que diez (10) sospechosos fueron detenidos el día 11 de abril de 2002 bajo la acusación de ser supuestos francotiradores.
Tres (3) de ellos fueron capturados por un grupo de ciudadanos no identificados y entregados a Casa Militar, no se presentaron informes sobre si se les incautó algún arma de fuego. Los siete individuos restantes fueron capturados directamente por funcionarios de la Guardia de honor (Casa Militar). Estos siete individuos fueron plenamente identificados ya que se habían registrado con sus nombres reales en el Hotel Ausonia.
Uno sólo de ellos portaba un arma calibre 38 sin percutar (no fue disparada). El 12 de abril fueron entregados a la Fiscalía y procesados en tribunales. Fueron dejados en libertad por no encontrarse elemntos suficientes para imputarles algún cargo. El revólver no había sido disparado ni se encontraron trazas de disparo en ninguna parte del cuerpo o ropas de los detenidos